Pide intercambiar bonos griegos


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El ministro de Hacienda alemán pidió a los tenedores de bonos soberanos griegos que compartan la carga que pesa sobre la espalda del paí­s helénico y los cambien por otros tí­tulos que venzan en siete años más, a fin de darle tiempo al gobierno socialista de Atenas para reformar su economí­a.

Por DAVID McHUGH y GABRIELE STEINHAUSER
FRANCFORT / Agencia AP

Empero, la medida ha sido enérgicamente rechazada por el Banco Central Europeo, por considerar que podrí­a causar una desconfianza generalizada en los mercados y el sistema financiero. Las agencias de clasificación de riesgo advirtieron que la medida serí­a una moratoria virtual.

Según el ministro Wolfgang Schaeuble, los tenedores de bonos —que han salido bien librados hasta ahora de posibles pérdidas ya que los contribuyentes de la eurozona han rescatado con créditos de contingencia a Grecia, Irlanda y Portugal— tendrí­an que hacer «cuantiosas y sustanciales contribuciones» al nuevo plan de ayuda analizado por los gobiernos de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional.

La mejor forma de lograrlo serí­a mediante un canje de bonos griegos por otros nuevos que prolongarí­an la fecha de vencimiento por siete años, explicó Schaeuble en una carta, hoy, dirigida al director del BNC, Jean-Claude Trichet, el director gerente en funciones del FMI John Lipsky y otros funcionarios de alto rango.

El proyecto seguramente será resistido con empeño por el BCE, que se ha opuesto hasta ahora tenazmente a cualquier reestructuración de la deuda griega que perjudique a los tenedores de bonos.

La entidad sostiene que la medida causarí­a enormes pérdidas entre los bancos griegos —cuya salud financiera es muy precaria— y que Atenas no puede permitirse el lujo de rescatar. Además, al gobierno heleno le resultarí­a muy difí­cil acudir a los mercados internacionales de bonos para contratar préstamos ya que los inversionistas recelarí­an de una actuación similar con los suyos.

El BCE incluso amenazó con prohibir el uso de bonos soberanos griegos como garantí­a real para las operaciones crediticias del banco central si Grecia reestructura su deuda soberana. Ello podrí­a causar la bancarrota del sistema bancario griego, que depende enteramente del BCE porque sus bancos no tienen acceso al crédito en el sector privado.