Nadie sabe con exactitud cuál es la producción de petróleo de Nigeria, un país con enormes reservas de crudo que durante mucho tiempo fue el primer productor africano, pero nadie duda de que mermó considerablemente a causa de la violencia de los últimos tres años en el delta del Níger.
En 2006, el país extraía 2,6 millones de barriles al día (mbd). Era antes de la aparición del MEND (Movimiento de Emancipación del Delta del Níger), un grupo armado que multiplica los sabotajes y secuestros.
Hoy las estimaciones más fiables de producción varían entre 1,2 y 1,4 mbd. El ministro nigeriano de Petróleo, Rilwanu Lukman, dio el miércoles la cifra de 1,5 mbd. De cualquier modo, un lucro cesante de un millón de barriles diarios respecto a la capacidad extractiva del país, estimó.
Según la Oficina Nacional de Estadística, el valor en divisas de las exportaciones de crudo se dividió por dos en el primer trimestre de 2009 respecto al último trimestre de 2008, y totalizó 4.920 millones de dólares.
Las reservas en divisas del país también se derritieron: 43.200 millones de dólares en julio frente a 53.000 millones en diciembre.
En su último reporte mensual, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) evaluaba la producción en 1,72 mbd en junio, después de 1,80 mbd en mayo y 1,78 mbd en abril, pero precisaba que la cifra de junio excluía «la interrupción de la producción de unos 500.000 barriles por día».
El analista extranjero más pesimista situaba recientemente la producción a fines de junio entre 800.000 y 1 mbd.
«Mi estimación para hoy es de 1,3 ó 1,4 mbd», afirma Olivier Jakob, del gabinete zuriqués Petromatrix, que considera las cifras de la AIE «demasiado elevadas».
Más allá de una disputa de números, la realidad es que a pesar del buen futuro petrolero y sobre todo gasífero del país, éste tiene que hacer frente a la vez a una fuerte caída de su producción y a importantes necesidades de desarrollo de infraestructuras, carreteras y electricidad, todos ellos sectores devoradores de presupuesto. Y todo esto en un contexto mundial de brutal ralentización económica.
Al firmar en marzo el presupuesto de 2009, basado en una producción de crudo de 2,292 mbd, el propio presidente Umaru Yar»adua lo consideró poco realista y dijo que la extracción sería más bien de 1,6 mbd.
El mandatario advirtió que si no aumentaba la producción y los precios del crudo seguían cayendo, el déficit presupuestario en 2009 superaría 5% del PIB.
Para Nigeria y sus 140 millones de habitantes, es una situación preocupante porque el país, «salvado» por la producción offshore, depende en un 90% del petróleo y el gas para la entrada de divisas.
Al problema de la violencia en la zona petrolera se le añade un clima tenso entre las multinacionales petroleras y las autoridades, que preparan una nueva ley sobre la industria.
Las compañías temen que la futura legislación, en debate en el Parlamento, se traduzca en un contundente golpe fiscal.
En un reciente documento confidencial, estas firmas, entre las cuales están Shell, Total y Chevron, estiman que las nuevas medidas fiscales acarrearán una reducción «a la mitad de las inversiones en capitales en (un periodo de) diez años».
La producción de hidrocarburos «corre el riesgo de reducirse a la mitad, con una fuerte proporción de nuevos proyectos convertidos en no rentables» y las futuras empresas se enfrentaran a problemas de financiamiento, predicen.
«Estamos al borde del precipicio (…) El presidente debe actuar valientemente y ahora para resolver la cuestión del delta del Niger», escribía el domingo el semanario Next on Sunday.