Pesimismo sobre crisis financiera


Un hombre pasa frente al tablero electrónico de la Bolsa de Valores de Tokio. Todo el mercado bursátil ha tenido problemas por la caí­da de Wall Street.

El sector financiero estadounidense es centro de un creciente pesimismo -que este lunes hizo caer a Wall Street (-1,55%)- ante las últimas noticias y rumores interpretados por los analistas como una señal de que la crisis está lejos de su fin.


Si bien las actuales investigaciones y acuerdos amistosos entre las autoridades estadounidenses y varios bancos en relación a las colocaciones financieras llamadas obligaciones «ARS» (auction-rate securities) son el último capí­tulo de la crisis desencadenada por el hundimiento de los créditos inmobiliarios a riesgo (subprime), el sector financiero volví­a este lunes a preocupaciones más «clásicas». ¿Cuántas quiebras de bancos regionales habrá todaví­a? ¿Cuántos miles de millones de dólares en depreciaciones serán necesarias aún? ¿A cuánto se elevarán las nuevas pérdidas? ¿Cuál será el próximo banco que anunciará un aumento de capital?

Estas perspectivas sombrí­as son alimentadas por informaciones de prensa y del mercado sobre los pesos pesados de la refinanciación hipotecaria Freddie Mac y Fannie Mae, así­ como del banco de inversiones Lehman Brothers.

Según el semanario financiero estadounidense Barron»s, el gobierno estadounidense podrí­a recapitalizar a los dos gigantes de la refinanciación hipotecaria en dificultades para evitar una posible quiebra a causa de los continuos casos de mora en que incurren las familias y a la caí­da de los precios inmobiliarios.

El departamento del Tesoro rehusó comentar esta información.

En consecuencia, las acciones Freddie Mac (-24,44%) y Fannie Mae (-21,74%) fueron sancionadas por los inversores, cayendo a su nivel más bajo en 18 años.

«Si el Tesoro invierte en Fannie Mae y Freddie Mac, la pérdida de valor serí­a importante para los accionistas. El valor de las acciones caerí­a a niveles extremadamente bajos y serí­a incluso nulo», advirtió por otra parte Gregori Volokhin, analista de Meeschaert Capital Markets.

En el caso de Lehman Brothers (-7,05%), el banco se aprestarí­a a avanzar la fecha de publicación de sus resultados del tercer trimestre. El grupo buscarí­a por otra parte vender su portafolios de aó.

«Â¿Porqué tal urgencia, qué deberán vender?», se pregunta Volokhin.

Algunos analistas prevén ahora una nueva pérdida significativa para Lehman Brothers, que podrí­a llegar a 1.800 millones de dólares en el trimestre que finaliza a fines de agosto, luego de una pérdida de 2.900 millones en el segundo trimestre.

Los bancos Goldman Sachs y JPMorgan, que hasta ahora habí­an esquivado la crisis de los «subprime», son ahora objeto de especulaciones de que deberán contabilizar importantes depreciaciones en poco tiempo, afirmó Marc Pado, analista de Cantor Fitzgerald.

Desde el comienzo de la crisis, el sector financiero estadounidense registró pérdidas evaluadas en más de 300.000 millones de dólares. En el rubro pérdidas y depreciaciones, el sector remontó solamente «dos tercios» de la crisis, según analistas de JPMorgan en una nota reciente.

Según otras estimaciones del mercado, será necesario que los bancos destinen todaví­a entre 50.000 y 100.000 millones de dólares a la eliminación de las malas inversiones contabilizadas en sus balances.

La crisis financiera no terminará antes de fines de 2009, incluso 2010, declaró Walid Chammah, copresidente de Morgan Stanley, en una entrevista publicada el lunes por el cotidiano alemán Handelsblatt.

Mientras tanto, se debe esperar «una serie de depreciaciones entre los establecimientos financieros estadounidenses pequeños, que concentraron su actividad en el hipotecario», un mercado muy lucrativo para el sector bancario.

Un beneficio para los bancos de inversiones cercano a 25%, como prevalecí­a antes de la crisis, pertenece al pasado. «Los benerficios sobre inversiones tenderán hacia una norma de 15-20%» ahora, según Chammah.

Un pronóstico compartido por otros analistas. «Estamos lejos del fin. Sigue habiendo mucha incertidumbre», subrayó Pado, agregando que «se mantienen en los balances de los bancos muchos malos créditos y deberán continuar captando dinero fresco», advirtió.