Pésima costumbre


La Segunda Guerra Mundial habí­a terminado. Los servicios secretos estadounidenses concentrados en la OSS, a juicio de la inteligencia, deberí­an de reconvertirse ante los nuevos retos que deberí­a enfrenta el poderí­o de la recién estrenada categorí­a de la primera potencia mundial. Así­ nací­a a la historia la tenebrosa Agencia Central de Inteligencia CIA, la encargada de proteger «a como diera lugar», los intereses de las empresas estadounidenses a través del mundo. Las necesidades de expansión empresarial requerí­an de energí­a, era necesario adueñarse de las fuentes de producción en donde quiera que ellas estuvieran.

Carlos E. Wer

Con el auxilio de la siempre pérfida Albión y su agente Harry S. Trumann, a quien los intereses oligárquicos habí­an convertido en el presidente de los Estados Unidos, la «Agencia» prepararí­a su primera aventura mundial. No es, sino en los inicios de la presidencia del presidente Eisenhower que esta operación se lleve a cabo. El resultado serí­a la «Operación Ajax», orquestada por la pareja anglo estadounidense. El objetivo era escogido entre los mayores productores de petróleo en el mundo y de ellos a Irán, en el que el gobierno revolucionario del doctor Mohammed Mossadegh, quien habí­a tenido la «osadí­a» de retar los intereses de la monopólica Anglo-Iranian Company, (convertida después de su exitosa intervención en la British Petroleum), y hecho de la nacionalización del petróleo, su principal promesa electoral. Inglaterra, que habí­a explotado el petróleo iraní­, siguiendo la costumbre de sus empresas de quedarse con los mayores beneficios, encontró en el General Presidente, el aliado adecuado para rehacerse de las riquezas del subsuelo iraní­.

En 1953, la CIA realiza una serie de acciones clandestinas encaminadas a derrocar a Mossadegh y colocar en su lugar a alguien que fuese «más amigable» a los intereses de esa tenebrosa dupla conformada por las oligarquí­as de Inglaterra y los Estados Unidos, las mismas que habí­an hecho posible el ascenso de Adolf Hitler al poder en Alemania.

«Las tácticas empleadas por la CIA incluyen el control de los periódicos nacionales del paí­s para engañar al público con propaganda falsa, el soborno de funcionarios del gobierno y de las fuerzas armadas para ganar aliados contra Mossadegh, el financiamiento de partidos de oposición con dinero y armas, el control y la organización de turbas y protestas, y también la distribución de falsos panfletos producidos por la CIA que la gente pensó que eran hechos por el gobierno de Mossadegh, que decí­an cosas como «Â¡VIVA EL COMUNISMO!» Y «Â¡ABAJO EL ISLAM!» Y después de un primer intento fracasado de golpe, una turba organizada por la CIA tuvo éxito al deponer a Mossadegh». (Denniz Yeter Global Research). Reza Pavlevi fue el escogido y convertido en el Sha de Irán. ¿Nos parece conocido?… En Guatemala luego de la intervención el agente «Calighieris» coronel Castillo Armas promulgó el nuevo Código Petrolero, escrito en inglés por sus patrones, quienes habí­an hecho posible que usurpara el poder.

Con esas experiencias y la vivida en carne propia con la intervención estadounidense en Guatemala con el mismo patrón, es un poco difí­cil que ciertos sectores informados en nuestro paí­s, nos traguemos el «cuento chino» de las protestas en contra del reelecto presidente iraní­ Mahmoud Ahmadineyad, por parte del opositor Mir Hussein Mussavi. Claro, ahora ya no es la todopoderosa CIA, quien choteada hubo de replegarse, hoy es su hija la NED (National Endowment for Democracy), la encargada de recorrer el mundo, lo mismo en la región Oighur y Nepal en Asia, que en Venezuela y Bolivia en nuestra Latinoamérica.

«Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Es necesario que nuestra juventud la conozca.