A pesar del llamado de grupos de ambientalistas de no hacer los fogarones, los piñateros no ven una disminución en sus ventas, por lo que la tradición de quemar al diablo aún es vigente.
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Cada 8 de diciembre se celebra el día de la Virgen de Concepción, que según Celso Lara es la tradición más arraigada en el guatemalteco después de las fiestas de Semana Santa, refiriendo que en toda la República existen 54 pueblos que llevan su nombre. A través de los años, la tradición ha llevado a que el guatemalteco celebre las vísperas de Concepción con la quema del tradicional diablito.
Pero a diferencia de celebrar, grupos de ambientalistas han lanzado un discurso a no hacer los fogarones, para minimizar los efectos que pueda tener la quema del diablo en el medio ambiente. Algo no tan impactante como la expulsión del smog en las camionetas o los efectos de la minería.
Aun así, piñateros mencionan que las ventas en este año han disminuido en poca cantidad, responsabilizando a la economía y no a la conciencia ambientalista de las personas, «hemos fabricado tres mil diablos para este año y esperamos venderlos todos» menciona Ana Ramírez, trabajadora de una piñatería.
Alrededor del Parque Colón se observa que es más fuerte la tradición, al ver colgados cientos de diablos que miden de los 50 centímetros con un valor de Q10, hasta otros de cuatro metros que tienen un costo de Q2 mil.
«Ha sido un motivo de reunir a toda la familia y a pesar que ya no se queman los diablos en cada casa, nos reunimos en la casa de los abuelos a quemar uno solo», menciona Carlos Palacios, que recién hacía la compra de una piñata de tres metros.
La preocupación por quedarse sin ventas no existe en los piñateros, ya que mencionan que los diablos que se quedan después del 7 diciembre son convertidos en Santa Claus, al desaparecerles los cachos, la barba y el pelo negro.
Los cuerpos de socorro están en alerta por la Quema del Diablo esta tarde. Bomberos Municipales y Voluntarios han emitido una serie de recomendaciones para prevenir tragedias. Los socorristas ponen a disposición de la población los números 123 y 122.