Pesadilla diplomática aguarda a B. Obama


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El presidente Barack Obama alguna vez soñó que éste serí­a el momento en que los lí­deres mundiales se reunirí­an en la ONU para anunciar el nuevo estado de Palestina.

Por BEN FELLER WASHINGTON / Agencia AP

Sin embargo, lo que le espera esta semana en las Naciones Unidas se parece más a una pesadilla diplomática que podrí­a aislar a Estados Unidos, enfurecer al Congreso, profundizar la división en Medio Oriente y opacar el resto de los temas en los que está trabajando.

Hartos de las fracasadas conversaciones con Israel, los palestinos tienen pensado apelar directamente ante la ONU para poder tener un estado. Obama se mantiene inflexible en su postura de que ese enfoque socavará las posibilidades de formar un estado palestino al ignorar las cuestiones pendientes de resolver con Israel. Así­, ahora se encuentra en la posición poco envidiable de oponerse a un esfuerzo cuyos objetivos apoya, y está casi solo en ella.

Desde la perspectiva de Estados Unidos, las opciones no se ven bien.

Si los palestinos presentan al Consejo de Seguridad su solicitud de ingreso a la ONU como miembros plenos, con todos los derechos y obligaciones correspondientes —como parece probable que lo harán_, Estados Unidos lo vetará.

Si recurren a la Asamblea General para ser admitidos como miembros en una categorí­a no plena, pero aun así­ importante, Estados Unidos carece de veto en ese foro y se limitará a votar en contra. Con ello quedará en minorí­a y acaso provocará la furia del mundo árabe.

Los diplomáticos estadounidenses trabajaban a marchas forzadas para convencer a los palestinos a dejar de lado su iniciativa y reanudar las conversaciones con Israel sobre las posibles fronteras y la seguridad. Pero a medida que el tiempo se agota antes de la llegada de Obama a Nueva York el lunes, su gobierno ya intenta ver más allá de lo que sucederá en la ONU con la esperanza de influir en lo que venga después.

«En esto todos pierden», afirmó Andrew Exum, miembro del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense. «Una resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU lastimará a Estados Unidos frente al mundo de lengua árabe si se percibe que Obama la está obstaculizando. El gobierno israelí­ y el estado de Israel se sentirán más aislados. Y la frustración palestina crecerá».

Los diplomáticos estadounidenses trabajaban a marchas forzadas para convencer a los palestinos a dejar de lado su iniciativa y reanudar las conversaciones con Israel sobre las posibles fronteras y la seguridad.