Perú con suficiente músculo para atraer inversión china


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Le llegó el turno a Perú para salir a ofrecerles el país a los empresarios chinos.

Pero al contrario de lo que hacen Colombia, que insiste en abrir las puertas a los bienes asiáticos vía acuerdos de libre comercio, o Ecuador, que tiene una buena porción de su petróleo endosado a China, el presidente Ollanta Humala salió resuelto a encontrar más inversión extranjera directa (IED) para su país y negociar de tú a tú con los chinos.

Por EFRÉN RODRIGO HERRERA Agencia AP

Según un comunicado de la Presidencia del Perú, el portafolio que está ofreciendo equivale a 15.000 millones de dólares que involucran por lo menos 20 proyectos de infraestructura, tanto en carreteras, como en puertos y en desarrollo energético.

Al cierre de 2012 el flujo de la IED en la economía inca alcanzó 12.240 millones de dólares, según cifras de la Agencia de Promoción de Inversión Privada (Proinversión) que cita datos del Banco Central de la Reserva del Perú (BCRP). Cifra nada despreciable, si se tiene en cuenta que Colombia, su vecino, totalizó 15.823 millones de dólares el mismo año.

Actualmente la inversión china en Perú equivale al 3,51% de la IED total. España es el mayor inversionista con el 21,25% de la IED, seguido por Estados Unidos con 13,29%, según Proinversión.

El sector minero recibe la mayor proporción de la IED, con 23,89%, seguido del financiero con 18,46% y comunicaciones con 17,33%.

A juzgar por las cifras disponibles, Humala tiene mucho músculo macroeconómico para venderles su país a los potenciales inversionistas chinos.

Por ejemplo, el Producto Interno Bruto (PIB) llegó a 176.925 millones de dólares, equivalente a un poco menos de la mitad del PIB colombiano e incluso del venezolano.

El crecimiento del PIB en 2009 era del 0,9%, en 2010 fue 8,8% y por los coletazos de la crisis financiera internacional pasó a 6,9% en 2011 y al 6,3% en 2012. Las proyecciones del BCRP para 2013 muestran crecimiento del 6.5%.

La balanza comercial mantiene tendencia superavitaria. Las importaciones representan el 82% de las exportaciones. Las ventas al exterior promedian el 23% del Producto Interno Bruto (PIB), frente al 19,1% de las importaciones.

Si se tiene en cuenta que la participación de las importaciones de bienes de capital en las compras externas totales promedia el 32% en el período analizado, contra las compras de bienes de consumo final que promedian el 20% del total, podemos pensar que la economía peruana tiene una posición sana en cuanto al sector externo.

Lo anterior se confirma además con la posición de las reservas internacionales que muestran tendencia ascendente y que, durante los últimos cuatro años, están muy cerca de duplicar el valor de las importaciones.

Las reservas internacionales peruanas representan más del doble de las de Venezuela.

Según los datos del BCRP, entre diciembre de 2009 y el cierre de 2012, las reservas internacionales del país aumentaron 93,1% y al cierre de marzo de 2013 ese rubro se había duplicado al pasar de 33.135 millones de dólares en 2009 a 68.900 millones de dólares.

El endeudamiento externo neto peruano cayó 81,1% durante los últimos tres años al pasar de 1.349 millones de dólares en 2009 a 255 millones de dólares el 31 de diciembre de 2012, según el BCRP.

Aunque las cifras indican que la inflación pasó del 0,2% en 2009 al 2,6% en 2012, con un pico de 4,7% en 2011, se puede decir que el aumento en los precios de la economía es congruente con la tendencia al alza en la producción bruta del país y a la inversión pública.

Otro aspecto indicador de la sanidad de la economía peruana es la relación entre la participación de los gastos del gobierno central y la proporción de la inversión en el PIB.

El total de gastos del gobierno central representa el 17,3% del PIB, en tanto que los gastos de inversión pasaron del 20,7% en 2009 al 26,9% del producto interno en 2012.

El nivel de desempleo pasó de 8,3% en 2011 a 6,4% en 2012, según el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI).

Pero la casa no está del todo en orden. Definitivamente algo que inquieta a los peruanos son los problemas socio-políticos de las regiones donde existe la actividad minera.

Hay varios proyectos de inversión extranjera que se han paralizado por protestas de las comunidades y gobiernos regionales que quieren evitar la depredación ambiental.

Son más de 63.000 millones de dólares involucrados en proyectos de inversión en minería y energía que van hasta el año 2023, según el más reciente Reporte Anual del Ministerio de Energía y Minas peruano.