Posiblemente en los primeros días de noviembre del 2011, muchos ¿o pocos? guatemaltecos acudirán a las urnas electorales para depositar su voto para elegir al Presidente y Vicepresidente de la República, diputados, alcaldes y corporaciones municipales y a los señores del Parlacen. El 14 de enero empezarán otros cuatro años de esperanzas o desventuras; de promesas incumplidas y de males endémicos que no terminan.
La batalla partidista ya empezó de alguna manera con solapadas o abiertas campañas mediáticas en medios de algunos de los contendientes, tales como Alejandro Sinibaldi, quien posiblemente se juegue la alcaldía capitalina por el Partido Patriota; o Manuel Baldizón, que sus más cercanos colaboradores dicen que va pero que no va, o el clan Rivera que lucharán por alcaldías, diputaciones, presidencia o lo que caiga, o Arzú buscando otra reelección, ser candidato vicepresidencial o a la alcaldía de Antigua, sin olvidar por supuesto al ex pastor Harold Caballeros con VIVA, o el doctor Suger, o Giammattei, temporalmente de baja, incluso dicen que Eduardo Stein con dos fichas partidarias ya compradas se lanzaría al ruedo, así como algunos otros que se me escapan, pero que todos conocemos… En mayo, es decir dentro de apenas seis meses y días se convocará formalmente a que empiece la lucha y que los chapines oigamos canciones, escuchemos promesas, miremos micos aparejados mientras el narcotráfico, los grupos paralelos tanto del crimen organizado o desorganizado, la siempre entusiasta iniciativa privada, los buscadores de huesos, los sindicatos, las iglesias, los grupos de la «sociedad civil», el ejército y otros más hagan sus apuestas.
En este punto de la historia, si los cálculos matemáticos hechos por Galileo Galilei no fallan, aparentemente el enfrentamiento principal por el premio mayor se centrará entre el general Otto Pérez Molina y la señora Sandra Torres de Colom. El primero quedó en segundo lugar en las pasadas elecciones y su lema de «mano dura» parece subir un poco su atractivo ante la criminalidad que nos azota y queremos que termine, de una u otra manera, aunque, no hay que olvidar la historia, cuando el también general Miguel Ydígoras Fuentes dijo que «gobernaría con mano de acero inoxidable» y terminó saltando cuerda en la televisión incipiente, siendo fuente de miles de chistes y derrocado por su ministro de la defensa Enrique Peralta Azurdia.
En cuanto a la señora Torres, su campaña la empezó casi al asumir la presidencia su esposo ílvaro Colom, con sus programas de cohesión social, comprando votos por abonos a razón de Q.300.00 mensuales, aunque no se puede negar que junto a algunos de sus colaboradores ha logrado tejer ya una telaraña social que ha atrapado a muchas personas, dispone de datos y logística apropiados y ya no digamos financiamiento suficiente gracias a las «aportaciones» que han caído como maná del cielo y que seguirán cayendo, Dios mediante, en el curso de los próximos meses.
Los patriotas han realizado bien su papel de oposición y es indudable que cuentan con el apoyo de los empresarios debido a que no han encontrado eco y sí muchas contradicciones y enfrentamientos con el gobierno actual por lo que ven en Otto Pérez, lo que quieren, alguien de derecha con mano fuerte, pero aliado «estratégicamente»Â a sus intereses.
Para doña Sandra, el problema de su candidatura desde el punto de vista jurídico, que indudablemente será motivo de mucha discusión y pérdida de tiempo por lo inocuo de la misma, ya está resuelto, porque si de algo se preocupará ella, la UNE y el Ejecutivo el año entrante, será el tener una Corte de Constitucionalidad hecha a su medida, lo cual será sencillo si tomamos en cuenta que la integran cinco magistrados titulares (y respectivos suplentes), nombrados por el Presidente de la República (su esposo), lo cual le da uno, otro por el Congreso, en donde la UNE abrirá el chorro de ofertas, privilegios y algunos millones para contar con los votos requeridos para el candidato oficial, lo cual le da dos; lo mismo ocurrirá con el Colegio de Abogados y el Consejo Superior Universitario y también con la Corte Suprema de Justicia, en donde hay por lo menos, en este momento, seis magistrados afines al gobierno, de los 13 que lo integran, por lo que solo faltaría un pequeño «empujón» para que se consigan los otros votos. Entonces serán cinco de cinco, si mis cálculos no fallan o al menos, cuatro de cinco, con sus suplentes en igual proporción.
¿Por qué es tan importante la nueva Corte de Constitucionalidad? Porque Skinner Kleé -reitero una vez más-, sabiamente explicaba que la Constitución dice lo que la Corte de Constitucionalidad quiere que diga, por lo que el artículo 186 de la Constitución que señala imperativamente que no pueden optar al cargo de Presidente de la República «Los parientes dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad del Presidente…», el cual, si así lo dice la Suprema Corte, al emitir su fallo al respecto, tendría que subordinarse a una ley inferior como lo es el Código Civil en su artículo 190 que señala que «Los cónyuges son parientes pero no forman grado». Y entonces, dirían si así les apetece, como no se forma grado, no hay parentesco, así patalee la sociedad civil o quienes quieran. Pareciera una solución simplista pero no lo es. Hace varios meses escribí una columna donde expuse, no mi criterio personal, sino simplemente los enunciados jurídicos básicos que hay que tomar en cuenta. Hay corrientes a favor de doña Sandra para que participe, al extremo que algunos creen que si no la dejan luchar como candidata, es discriminatorio contra la mujer, en tanto hay otros, que consideran que si existe ese parentesco, no importa el aspecto del grado, que según el artículo 193 del mismo Código Civil «el parentesco se gradúa por el número de generaciones; cada generación constituye un grado», por lo que creen que constitucionalmente doña Sandra no podría participar, aunque como ya lo he dicho: ¿se recuerdan del caso del general Efraín Ríos Montt? Buenos pues, ya veremos si en noviembre la pelea final será entre doña Sandra y don Otto. A»i nos vemos.
¿QUE PASí“ CON LA SOLIDARIDAD? El lunes, el diario elPeriódico publicó un reportaje con documentación y pruebas abundantes, sobre el robo de más de Q.5 millones de quetzales en la supuesta compra de láminas para los «más pobres», como dicen. Lo malo fue que se hicieron «adjudicaciones» a empresas de cartón y nadie dijo en dónde estaban esas láminas, señalándose como responsable nada menos, ¡sí, señor!, que a funcionarios del Fondo de Solidaridad Social. ¿Que dirá doña Sandra?… ¿Estarán otra vez sus parientes metidos en esto?… ¿Ya actuaron la Contraloría y el MP?…