El daño causado al suelo por su mala utilización, por la ausencia de lluvias y por desastres naturales, está causando pérdidas al país por un aproximado de $100 millones anuales, destruyendo un aproximado de 60 mil millones de toneladas de los suelos fértiles del país.
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El principal causante de estas pérdidas es la erosión de los suelos causados por la falta de agua y además la mala utilización en la agricultura.
Según Allan González, representante de la Convención de Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación y la Sequía a Nivel Mundial, se ven afectadas en un aproximado de 250 millones de personas por la desertificación y de no tomarse medidas al respecto, este porcentaje podría subir.
Además, explicó que 450 millones de habitantes del mundo carecen o pasan penas para conseguir el vital líquido. José Miguel Leiva, también de la Convención, externó la importancia de que los guatemaltecos hagan conciencia para utilizar el agua, «tanto en las familias, en la industria, como en cualquier ámbito de la vida diaria».
Aseguró que los caudales de los ríos del país se han reducido en 70 por ciento, y que esto también ha causado que la producción de energía eléctrica se reduzca, lo cual podría causar que los precios de la misma se eleven.
Hasta la fecha, se estima que las pérdidas en productos, las estiman en un aproximado de 180 millones de quetzales y la segunda cosecha está en riesgo de perderse por la ausencia de lluvias en el interior del país.
El 60% de la producción de maíz, frijol y ajonjolí se perdió en la primera cosecha y más de 15 mil pescadores se han visto afectados por la sequía.
Ante esta situación el Ministerio de Ambiente apoyado por las Naciones Unidas instaló el grupo técnico interinstitucional y el manual de agroforestería, el cual permitirá y dará las bases para el desarrollo de las zonas secas y semiáridas del país.
ALIMENTACIí“N
En el marco del Día Mundial de la Alimentación, que se celebra mañana, el Colectivo Social por el Derecho a la Alimentación insta al Gobierno para incentivar el acceso a los medios de producción y mejorar los salarios de los campesinos, como parte de una estrategia para combatir el hambre y la desnutrición.
«Se deben de dar los recursos, las herramientas y las oportunidades a la población para que salgan de la situación precaria en la que se encuentran», manifestó Lizandro Guevara, representante del colectivo.