Tres semanas después del lanzamiento de la nueva estrategia estadounidense en Irak, responsables del Pentágono se mostraron cautos ayer diciendo que las señales preliminares son buenas, pero que era demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas.
«Yo diría, sólo viendo los informes de la gente en el terreno (…) pienso que su evaluación sería: ’es demasiado pronto para tener cualquier conclusión’, porque esto está todavía en sus etapas iniciales», dijo el número dos del Pentágono, Gordon England.
No obstante, el subsecretario de Defensa reconoció ante una audiencia de un comité del Senado sobre el presupuesto 2008 que tenían informes de pocos asesinatos sectarios en el país.
El almirante Edmund Giambastiani, el subjefe del Estado Mayor, destacó que el gobierno estadounidense no estaba listo para hacer una conclusión definitiva con «sólo una o dos semanas de estadísticas para indicar una tendencia general».
«Sin embargo, vemos que las muertes sectarias están bajando ahora. Y eso es sustancial. Y esperamos que tal tendencia continúe. Pero no es realmente una tendencia todavía», dijo el almirante ante el comité.
Giambastiani dijo que había hablado el miércoles con el teniente general David Petraeus, comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, «y él informó que los asesinatos sectarios están bajando».
El ejército estadounidense anunció el 7 de febrero que el plan de seguridad para Irak anunciado en enero por el presidente George W. Bush estaba siendo instrumentado totalmente.
De acuerdo al plan, Bush, comandante en jefe de las fuerzas de Estados Unidos, desplegaría unos 21.500 soldados estadounidenses suplementarios en Irak para detener la violencia en Bagdad y la provincia de Anbar.