Pena de muerte no disuade a delincuencia ni narcotráfico


La pena de muerte y las polí­ticas de mano dura no funcionan para disuadir a los delincuentes, y no afecta a los narcotraficantes, afirmó el primer vicepresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Paulo Sérgio Pinheiro.


«La pena de muerte no funciona y no disuade, el narcotráfico no ha parado a pesar de la pena de muerte, eso es un chiste, es un show y el narcotráfico se ha de estar riendo porque no están preocupados», por la sentencia capital, afirmó el experto en entrevista con la AFP.

«Restablecer la pena de muerte es pura demagogia, con la pena de muerte no quieren enfrentar la verdad con los números, con el sufrimiento del pueblo», agregó, tras felicitar al gobernante guatemalteco ílvaro Colom por vetar hace unos dí­as un decreto del Legislativo que buscaba reactivar su aplicación.

La pena de muerte, por inyección letal, está vigente en Guatemala, pero no se aplica desde 1998 por desacuerdos sobre quién tení­a la facultad de indultar y conmutar la sentencia. Actualmente, una veintena de reos esperan en el corredor de la muerte.

Asimismo, deploró las polí­ticas de mano dura basadas en planteos de incrementar la presión punitiva, reducir garantí­as procesales o bajar la edad de imputabilidad para aplicar el derecho penal de adultos a los niños y niñas.

«Ley de mano dura, con eso están encantados los narcotraficantes, con la cooperación que están dando con su impunidad, porque se está perdiendo tiempo con esas polí­ticas absurdas sin dar la atención al enfrentamiento verdadero al crimen organizado», aseveró.

Por otro lado, comentó que hay paí­ses en Latinoamérica que «tienen 10 años de polí­ticas de mano dura en contra de la adolescencia y la situación continúa igual y lo peor es que el narcotráfico está encantado con ese debate», afirmó.

«Son juegos irresponsables las proposiciones que están haciendo, si los gobiernos continúan así­ estarán ayudando a la criminalidad organizada porque no hay salvación con esas polí­ticas para la sociedad, al contrario hay mayor sufrimiento entre las casos populares y más vulnerables porque van a pagar el precio de ese delirio represivo», advirtió.

«No hay que creer en esas propuestas delirantes, la pena de muerte en ningún lugar del mundo ha funcionado», insistió.

«Además la aplicación de la pena de muerte va a provocar una situación embarazosa para los paí­ses que decidieron hacer esa proposición vergonzosa porque tienen que renunciar a la Convención interamericana», consideró.

Pinheiro llegó a Guatemala el viernes para hacer público el informe de la CIDH sobre «Seguridad ciudadana y derechos humanos», en el cual critica las polí­ticas de seguridad ciudadana en América Latina y devela que la delincuencia desplaza al desempleo como la principal preocupación de la gente.

«El informe fundamenta que las polí­ticas de mano dura son un desastre, si los gobiernos quieren implementar esas leyes que asuman las consecuencias del desastre, porque eso no va a funcionar», advirtió.

Con esas polí­ticas «no sólo hay que tener que agradar a la opinión pública, que con razón tiene indignación y sufre con la inseguridad, pero dejemos las farsas inútiles, hablando de mano dura y pena de muerte, todo eso es farsa», comentó el experto.

También aseguró que este tipo de normativas son discriminatorias, porque no se aplicarán a «los niños blancos de las élites», sino que contra «los grupos vulnerables, los afrodescendientes, los indí­genas, los que no tienen recursos para pagar abogados».

«Si la pena de muerte fuera un remedio para reducir la violencia, Estados Unidos serí­a el paí­s más pací­fico del mundo», puntualizó.

Según Amnistí­a Internacional, al menos mil 708 personas fueron ejecutadas en 18 paí­ses en 2009. Más de mil lo fueron en China. Irán se sitúa en segundo lugar con al menos 388 ejecuciones, Irak en tercer lugar (120) y Estados Unidos en el quinto puesto (52).

Guatemala es el único paí­s de la región, junto a Cuba, donde está vigente la pena capital.