Pederastas extranjeros han encontrado en Guatemala un lugar para refugiarse, bajo la amenaza de continuar reproduciendo los delitos sexuales que cometieron en su país, contra la niñez guatemalteca.
mcastanon@lahora.com.gt





Muestra de ello es la estadía del ciudadano español Gabriel Jordá Correcher, de 32 años, quien trabajaba como catedrático desde 2007 en territorio guatemalteco, en el hogar para niñez en orfandad, Casa Guatemala, ubicado en la calle principal del barrio El Relleno de la aldea Río Dulce, en el municipio de Livingston, Izabal.
Según medios españoles, esta persona fue detenida en 2007 en el marco de una operación denominada «Saturno», cuando trabajaba como profesor de niños realizando prácticas de tercer curso de magisterio, también organizaba campamentos infantiles en los que trabajaba como monitor y era titular de tres dominios de internet relacionados con actividades infantiles.
Transcurridos cuatro meses, al quedar en libertad, el 28 de mayo del mismo año, vino a Guatemala. Un año después, el 15 de mayo de 2008, el juez dictó una orden de búsqueda y detención, ya que no fue localizado en su domicilio cuando le enviaron la notificación relacionada con el proceso por el que debe ser juzgado en su país.
Según se ha dado a conocer, el extranjero es sindicado por producción y distribución de pornografía infantil, específicamente degradante, al incluir castigo físico contra la niñez española.
REPRESENTA AMENAZA
Aunque no se conoce con exactitud si el español sindicado de pederasta habría abusado sexualmente de los niños y niñas guatemaltecas, éste fue expulsado del país el pasado lunes, luego que dos voluntarios del orfanato, denunciaran a principios de febrero ante la Embajada de España, el comportamiento inadecuado de Carrencher con los niños, especialmente con los más pequeños.
Una publicación de la revista Interviú, refiere que los jóvenes manifestaron su preocupación por la forma de actuar del sindicado y afirmaron que éste daba «muestras de cariño demasiado efusivas y poco adecuadas entre un adulto y un niño».
Según Interviú, los voluntarios indicaron que Gabriel se encargó de instalar una red de internet en el hogar y que los fines de semana se desplazaba al hotel Backpacker, un establecimiento cercano al orfanato y con una conexión a la red de bastante calidad.
Aunque los denunciantes informaron el extraño proceder del español a Angelina de Galdámez, una de las fundadoras del orfanato, ella no dio crédito a dichos señalamientos por falta de pruebas.
En una entrevista concedida a Diario La Hora, De Galdámez refiere que en varias ocasiones se reunió con los voluntarios para determinar lo que acontecía y pidió se le mantuviera informada sobre el caso, sin embargo, no se aportaron evidencias, más que sólo las «muestras de cariño» hacia la niñez.
La profesional dice que ella actuó de acuerdo con lo que la Ley establece, después de enterarse por una llamada de cooperantes españoles, sobre la publicación de la revista Interviú, donde sindicaban a Carrencher de pederasta, por lo que se trasladó a Río Dulce e interpuso la denuncia ante las autoridades guatemaltecas, pues desconocía que los voluntarios ya la habrían oficializado.
«En síntesis, yo recibí la noticia a las cinco de la mañana, a las ocho yo estaba poniendo la denuncia en el Ministerio Público y a las ocho de la noche lo estaban deteniendo allá en Río Dulce, actué con toda la premura y velocidad posible, no sé si salía hoy o salía mañana; también se pronunció un juzgado de Valencia que es donde llevan su caso, enviaron de España para acá a dos oficiales de Interpol que lo van a escoltar de regreso y llegando a España él queda detenido», dijo.
De Galdámez manifestó su repudio y preocupación por estos hechos, argumentando que cada país debe responsabilizarse de sus ciudadanos y no permitirles libre acceso a otros países, donde pueden causar daño.
«España tiene bastante responsabilidad en esta situación porque ese muchacho no debió tener el pasaporte para viajar, para poderse movilizar libremente por todo el mundo. Queremos aclararle al mundo entero que nosotros no somos cómplices ni apoyamos en ningún momento situaciones como estas, mucho menos darle abrigo a un individuo con esa trayectoria», declaró la fundadora.
Este vespertino intentó comunicarse con representantes de la Embajada de España; sin embargo, no contestaron las llamadas.
¿ABUSOS?
La fundadora de Casa Guatemala refiere que no existen denuncias de abusos sexuales de parte del español contra la niñez guatemalteca, pero no lo descarta, por lo que una psicóloga y una trabajadora social realizarán una verificación de estos hechos.
«La medida que estamos tomando es que mañana (hoy) sale para allá la psicóloga y una de las trabajadoras sociales, que van a entrevistar a cada uno de los niños que están bajo nuestra protección y cuidado, para constatar que no hay ninguna secuela, ningún daño, que pudo haber provocado la relación que hubo de este muchacho con toda la población infantil que nosotros tenemos bajo nuestro cuidado», manifestó.
De Galdámez señala que podrían realizarse exámenes médicos a los niños, esto con base a las entrevistas que realicen las trabajadoras del orfanato con cada infante.
CASA GUATEMALA
Este orfanato fue fundado en 1977, resguarda a 250 niños y niñas de 2 a 18 años, quienes han quedado bajo tutela del lugar por decisión de los propios padres de familia o del Gobierno, debido a situaciones de abandono, abuso o extrema pobreza.
La niñez y juventud de Casa Guatemala reciben educación, atención médica, seguridad y atención, se refiere.
Las personas que cooperan en la institución son voluntarios internacionales que permanecen por períodos de tiempo entre 3 y 12 meses, desempeñando funciones relacionadas con enseñanza, orientación y cuidado médico.
ABRIRíN EXPEDIENTE
Nidia Aguilar, de la Defensoría de la Niñez de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), afirmó que realizarán una verificación en la casa hogar, para determinar si uno de los niños o niñas fueron víctimas de violación sexual o daño psicológico.
La defensora de la niñez refiere que este caso será tomado en cuenta para constatar que no exista daño contra la infancia, o bien para prevenir un caso de esta índole contra otras organizaciones.
Aguilar manifestó su preocupación por esta y otras situaciones que se originan en el interior del país, principalmente en los lugares más recónditos de Guatemala, donde se desconoce lo que acontece por falta de denuncia.
La representante de la PDH admite que es difícil llegar a dichos puntos, pues el presupuesto asignado no permite realizar una investigación exhaustiva.
El representante del Movimiento Social por los Derechos de la Niñez, Adolescencia y Juventud en Guatemala, Felipe García, coincide con Aguilar, sobre la falta de presupuesto para atender las necesidades de la niñez y juventud.
García destaca al mismo tiempo la necesidad de monitorear a las organizaciones que resguardan a los niños y niñas, pues aunque algunas tienen la intención de apoyar, no siempre escogen al personal adecuado para cuidar de la infancia, ya que en otras ocasiones se ha conocido de la participación de extranjeros en casos de pederastia.
El 10 de diciembre de 2008 un pederasta estadounidense intentó suicidarse en Baja Verapaz, luego de abusar de cuatro niños.
De acuerdo con informes de la Policía Nacional Civil (PNC), Joshua Thomas Kotouc, de 33 años, odontólogo, originario de Hawai, residía en una casa ubicada en el caserío Chilajón, en la aldea San Gabriel en San Miguel Chicaj, Baja Verapaz, donde ultrajaba a menores de edad.
Las dudas de la población sobre este individuo surgieron cuando Kotouc colocó letreros en su casa para invitar a los infantes del lugar a su vivienda, así como para ofrecerles «diversión y juegos».
Cuando las fuerzas de seguridad ingresaron a la casa del acusado, se encontraron a cuatro niños de 10, 11, 12 y 13 años. El Ministerio Público (MP) remitió a los pequeños al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) para que fueran examinados; en el informe se comprobó que los infantes fueron víctimas de estos vejámenes.
Además también se hallaron 2 mil 500 fotos de niños desnudos, cámaras digitales, computadoras, videojuegos, chicles y dulces.
El hombre al darse cuenta de la presencia policial, tomó un bisturí y se hirió en el cuello, por lo que hubo necesidad de trasladarlo al Hospital Nacional de ese lugar, pero posteriormente fue llevado al Hospital Roosevelt, donde fue intervenido quirúrgicamente.
En aquella ocasión las fuerzas de seguridad no descartaron que el sindicado hubiese cometido delitos de esta índole en su país de origen.
La Liga de Higiene Mental define a un pederasta como un adulto que siente atracción sexual por un niño o niña.
En algunos casos el abusador también fue ultrajado de infante o inició a cometer este delito por su propio entorno familiar o social.
Se ha identificado que los abusadores de niños son personas allegadas a la familia de la víctima, parientes o vecinos.
Los síntomas que presenta un niño abusado son tristeza, melancolía o agresión, este último se presenta debido a que el o la infante sabe que si lo dice a sus padres no le creerán, ya que en la mayoría de ocasiones los progenitores consideran que sus hijos mienten.
Estos abusos podrían afectar al niño en la adultez si no recibe apoyo terapéutico; sus consecuencias son la baja autoestima o la depresión; en el peor de los casos podría repercutir en lesbianismo, prostitución u homosexualismo.