Pasar la Navidad en crisis


El Gabinete de Gobierno de José Luis Rodrí­guez Zapatero y empresarios españoles anuncian el paquete de medidas de austeridad para salir de la crisis financiera. FOTO LA HORA: AP Daniel Ochoa de Olza

Menos regalos, mesas modestas y calles poco iluminadas: los españoles se han resignado a pasar este año unas Navidades aguadas por la crisis, pero mantienen viva más que nunca la ilusión del Gordo, el tradicional sorteo de loterí­a, con la esperanza de conseguir un pellizco.


Alberto Espinosa, un funcionario de 38 años, compró sus billetes de loterí­a en una tienda de la Puerta del Sol, en pleno centro de Madrid, cuando faltan dos dí­as para el gran sorteo de hoy miércoles.

Entre sueño y realidad, quiere tener fe en el primer premio, pero gastará menos que el año pasado: «Sabes que es difí­cil que te toque a ti, pero al mismo tiempo siempre tienes una esperanza», dice.

A raí­z de la crisis, el salario de Alberto tocó fondo, como el de todos los funcionarios españoles, a quienes se les redujo una media del 5% del sueldo por las medidas gubernamentales de austeridad.

«Antes comprabas con el sueño de hacer un gran viaje, comprar un coche caro; ahora sueñas con poder vivir tranquilo sin preocuparte para llegar a fin de mes», confí­a.

Manuel Rivero, comerciante jubilado de 67 años, gastará cien euros en cinco billetes, uno para él y dos para cada uno de sus hijos que luchan para llegar a fin de mes y pagar las hipotecas.

«Uno de mis hijos está en el paro, la mujer del otro no trabaja. Es una esperanza tonta, pero si fuera a ganar esto solucionarí­a muchos problemas», declara en una larga cola delante de Doña Manolita, una agencia de loterí­a de la Gran Ví­a, verdadera institución desde su apertura en 1931.

Dotado este año con 2.320 millones de euros, el Gordo es la loterí­a más rica del mundo, por lo que en el centro de Madrid, ante las agencias de loterí­as se forman estos dí­as largas colas de jugadores, a dos pasos de los grandes almacenes.

Celeste Consuegra, empleada de un geriátrico, con su marido desempleado desde hace un año, tuvo que hacer una elección: este año, solo los niños tendrán regalos.

«Es más importante para los pequeños recibir regalos, les hace mucha ilusión, nosotros comprendemos la situación mejor», admite esta madre de 48 años que sale de una tienda cargada con una bolsa llena de juguetes envueltos en papeles de colores.

Gastos navideños bajan por tercer año consecutivo

La Federación de usuarios y consumidores independientes (Fuci) calculó que los gastos navideños de los hogares españoles bajarán por tercer año consecutivo, pasando a 674 euros contra los 728 euros del año pasado y los 814 de 2008, cuando la crisis económica hizo caer a España en la recesión.

«El hecho de que en los últimos tres años haya descendido el consumo en un 24% pone de manifiesto los estragos que está provocando la crisis en numerosas familias que deben reducir aún más el gasto durante las Navidades para poder llegar a fin de mes», explica la presidenta de Fuci, Agustina Laguna.

Las ventas de billetes de loterí­a para fin de año han bajado un 9 por ciento, destaca la federación, así­ como también los gastos en salidas, fiestas y restaurantes.

Y los tradicionales mariscos serán también menos abundantes en las mesas navideñas: la Asociación nacional de mayoristas de pescado prevé una caí­da de las ventas de entre 15 y 20 por ciento.

«Estas van a ser unas Navidades recicladas», comenta por su parte Manuel de Timoteo, director de la página de ventas de ocasión Doctortrade.com, que prevé un salto en las ventas de productos de ocasión, con 100 euros de gasto por persona, 150% más que el año pasado. En las calles de Madrid, las tradicionales luces navideñas están alimentadas por las Led, las bombillas de bajo consumo, y su número fue reducido de los siete millones del año pasado a algo más de cuatro este año.

«Es un año difí­cil», comentó el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, en el acto inaugural de esta iluminación.

ZAPATERO Años difí­ciles


España encara un futuro complicado, porque necesitará cinco años para corregir los desequilibrios de la economí­a y superar los efectos de la crisis, advirtió hoy el presidente del gobierno, José Luis Rodrí­guez Zapatero.

«Tenemos ante nosotros cinco años decisivos para la prosperidad y el bienestar futuro de los españoles. Llevamos ya dos años de lucha contra la crisis y de reformas, pero necesitaremos aún cinco años para corregir los desequilibrios estructurales de nuestra economí­a», dijo Zapatero en el parlamento.

«Y esto no será sólo tarea de un gobierno, tenga el color que tenga. Debe ser una tarea colectiva», añadió.

España ha iniciado una leve recuperación tras dos años de profunda recesión a causa de la crisis internacional y el colapso de su sector inmobiliario. Junto a ello, soporta una tasa de desempleo que roza el 20% y afronta una crisis de deuda que ha sombrado dudas sobre su solvencia en Europa.

Un dí­a después de que el gobierno socialista lograse un ajustado respaldo parlamentario a los austeros presupuestos de 2011, Zapatero recordó en la cámara que la senda de reformas iniciada por España todaví­a no ha terminado y que queda un largo camino para consolidar el crecimiento económico.

En ese sentido, reiteró su voluntad de presentar en enero una reforma del sistema de pensiones, que contempla el retraso progresivo de la edad de jubilación, de los 65 años actuales a los 67.

Además, relató que durante los próximos años será necesario revisar la polí­tica energética del paí­s y la de algunas instituciones laborales, demasiado «rí­gidas».

«Hay que tener una etapa de visión, alcance, de responsabilidad y de capacidad de compromiso aunque sea duro y aunque sea impopular. Y desde luego nosotros estamos dispuestos a ello», afirmó.

En los últimos años, Zapatero ha impulsado polémicas reformas para reducir el déficit público y despejar dudas sobre la solvencia. Entre ellas, se abarató el coste del despido, se redujo el sueldo de los funcionarios en una media del 5% y más recientemente se eliminó un subsidio para desempleados de larga duración.

España siempre ha defendido que no necesitará un rescate por parte de la Unión Europea, como el aprobado para Grecia o Irlanda.