Nada más ejemplar para demostrarnos lo que son nuestras autoridades que la captura del Alcalde antigüeño y la certeza de que, en el peor de los casos, a ese individuo no se le podrá aplicar ningún castigo por enriquecimiento ilícito y que tampoco se podrá nunca procesar por tal delito a quienes están haciendo feria con los bienes del Estado inventando figuras jurídicas inaplicables para embolsarse jugosas comisiones. Por supuesto que en el Congreso tienen que entretener la nigua, porque saben que si aprobaran una ley efectiva, ellos y sus jefes serían los primeros en irse al bote.
Si alguien es honesto y quiere componer las cosas en Guatemala sería el primero en empujar la aprobación de las leyes contra la corrupción con dientes, colmillos y muelas. En cambio, los sinvergüenzas y sus achichincles se encargan de entorpecer el proceso y de rebajarle la fuerza a la normativa, porque no quieren que nunca se les vaya a someter a juicio por enriquecerse de mala manera.
Por supuesto que al ladrón le conviene retrasar la aprobación de una ley que pueda serle adversa en el futuro y mejor si pueden seguir haciendo de las suyas con total libertad. Solo lo que se han ganado en estos meses de gobierno, incluyendo desde luego el negocio del regalo de la terminal de contenedores, es suficiente para justificar lo importante que es que hayan pasado esos meses (y esos negocios) sin que se apruebe la ley respectiva, porque el día de mañana, aunque se lograra en un milagroso e inesperado caso (como es ahora el del pícaro Alcalde que está en el bote luego de años de hacer micos y pericos) declarar la lesividad de negocios turbios, los largos que los hicieron no podrán ser procesados por enriquecimiento ilícito.
Como diría Cantinflas, “Ahí está el detalle”, puesto que está clarísimo por qué en el Congreso no van a aprobar la ley y, cuando lo terminen haciendo por la presión de un pequeño sector de opinión pública que se preocupa por el tema mientras al grueso de la población le viene del norte, como decía aquella influyente primera dama, lo van a hacer dejándola más sholca que mandada a hacer de encargo porque está visto qué es lo que quieren y qué es lo que les conviene a los representantes en el Congreso de la República y a los que les dirigen para ordenarles cómo deben votar en cada uno de los casos. Sobre aviso no hay engaño y sabemos que nuestros políticos quieren una chamarra más grande para que los tape a todos.
Minutero
Con tanto negocio entre manos
ni modo que aprueben las normas;
van a agotar todas las formas
haciendo los reclamos más que vanos