Pasado, presente y futuro con EE.UU.


Para el mundo y en particular para América Latina y Guatemala, las relaciones con Estados Unidos han sido importantes y en algunos aspectos determinantes.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

En la recién realizada Cumbre de las Américas, en la ciudad de Puerto España, Trinidad y Tobago, 34 mandatarios abordaron los temas de la crisis económica mundial, la inmigración latinoamericana, especialmente centroamericana y mexicana hacia los Estados Unidos, la criminalidad, la producción y el tráfico de drogas, así­ como de las relaciones bilaterales, especialmente con los Estados Unidos de Norteamérica.

 

Llamó la atención los planteamientos sobre la relación futura de Estados Unidos y Cuba, donde la totalidad de los paí­ses latinoamericanos expresaron su deseo que deje de existir el embargo y se normalicen las relaciones entre ambos paí­ses. También llamó la atención el saludo entre el presidente Barack Obama y Hugo Chávez, aspecto que si bien son llamativos no eran determinantes a los temas especí­ficos de la agenda.

 

El presidente Obama, nuevamente, manifestó su habilidad y carisma al plantear inteligentemente que el pasado debe superarse y elegirse el futuro. También fue muy positiva su actitud al reconocer que independientemente del tamaño, los paí­ses deben ser respetados los unos por los otros y concluyó ganándose el respeto al reconocer, tanto él como la Secretaria de Estado Hillary Clinton, que los problemas a veces habí­an sido causados o provocados por los Estados Unidos y algunos de nuestros paí­ses en América Latina.

 

El pasado no tiene porqué determinar el futuro, pero tampoco puede ignorarse porque conlleva las experiencias y vivencias que existe en la memoria y en el corazón de los latinoamericanos de cómo los diferentes gobiernos y las diferentes tendencias de Estados Unidos han provocado conflictos, han creado condiciones que hemos tenido que asumir y pagar en gran proporción los latinoamericanos.

 

El futuro se verá influenciado por el pasado, pero más aún por el presente. Aunque indudablemente el presidente Barack Obama, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton son personas carismáticas, inteligentes y con buenas intenciones, tienen que comprender que todaví­a existe cizaña dentro del personal de la Secretaria de Estado, dentro de las embajadas y consulados de América Latina, que es indispensable arrancarla para que florezca y se desarrolle el trigo de las buenas relaciones que ellos proponen, fomentando con ello la mejora de relaciones con sus vecinos más cercanos.

 

«Salamanca non da lo que natura non presta». Es más fácil, más prudente trasladar, despedir o jubilar  al personal que tenga cuestionables o dudosas actitudes en sus diferentes gestiones en América Latina que pensar que porque hoy hay un gobierno demócrata, un presidente afable, bien intencionado y carismático, una Secretaria de Estado con todas las buenas caracterí­sticas que posee Hillary Clinton, eso se va a trasladar automáticamente a funcionarios que durante muchos años se preocuparon de actuar de manera abusiva e inadecuada en sus funciones diplomáticas y consulares.

 

El presidente Obama está evidenciando con hechos que no desea que en Guantánamo las prácticas violatorias de derechos humanos continúen, pero también los derechos humanos han sido violados al prejuzgar y al condenar a muchos latinoamericanos porque esa era la polí­tica de quienes defendí­an y valoraban su amistad con las cúpulas económicas de los respectivos paí­ses y hací­an vista gorda a las polí­ticas que han mantenido y fomentado la pobreza y la extrema pobreza o miseria en este continente. Â