La historia reciente de Guatemala demuestra que si las mujeres tienen oportunidades de participación, hacen uso de ellas en beneficio de la sociedad, sin embargo la brecha de la desigualdad es amplia, principalmente en el ámbito político.
Según el documento “Mujeres y participación política”, elaborado por el Grupo 212, Guatemala está entre los pocos países de América Latina que aún no cuentan con una normativa que obligue la inscripción de mujeres en forma igualitaria a los hombres en los listados de candidaturas a puestos de elección popular.
De acuerdo con las representantes de la entidad, desde 1998 se han presentado al Congreso de la República varias iniciativas para la reforma de la Ley Electoral y de Partidos Políticos, con el fin de que se promueva el incremento de las candidaturas de mujeres, sin éxito en su aprobación.
La Unión Interparlamentaria reveló recientemente que el país tiene los índices más bajos de mujeres en los parlamentos y ocupa el 93 lugar del total de países analizados, Costa Rica está en la casilla 14, Nicaragua en la nueve, El Salvador en la 36 y Honduras en la 66.
El documento subraya que la iniciativa de Ley 4088, propuesta de reforma al artículo 212 de la Ley Electoral, tiene ya un dictamen favorable de la Comisión Específica de Asuntos Electorales del Congreso, sin embargo en la actual legislatura no ha avanzado.
Finalmente, el Grupo 212 indicó que el Estado debe garantizar la igualdad de jure y de facto de las mujeres y personas indígenas en la vida pública, creando las condiciones para el acceso a su participación política en donde puedan contribuir, de forma sustantiva, en el diseño e implementación de políticas públicas y programas a favor de la igualdad de género y de etnia en los distintos ámbitos de gobierno e instancias del poder público.
El Grupo 212 está conformado por Convergencia Cívico Política de Mujeres y la Asociación Política de Mujeres Mayas “Moloj”.
El ocho de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Ciudadanía de las Mujeres, una festividad que inició en 1995 para recordar la “campaña de los 180 días por 180 acciones” que diversas mujeres a nivel mundial iniciaron a partir del 8 de marzo de ese año y donde se exigió el respeto al derecho a la igualdad.