El emisario de las Naciones Unidas, Ibrahim Gambari, volvió a entrevistarse con la opositora Aung San Suu Kyi, Premio Nobel de la Paz, horas después de reunirse con el líder de la junta militar, el general Than Shwe, y partió este martes de Birmania.
La conversación de Gambari con Than Shwe tuvo lugar en la nueva capital birmana, Naypyidaw, a 400 km al norte de Rangún, anunció a la AFP un funcionario del ministerio de Información.
La reunión de 15 minutos con Suu Kyi, bajo prisión domiciliaria desde 2003, tuvo lugar en Rangún, la mayor ciudad de Birmania.
Un primer encuentro de más de una hora entre Gambari y Aung San Suu Kyi había sido autorizado el domingo.
Ibrahim Gambari, un diplomático internacional de nacionalidad nigeriana con mandato de la ONU para visitar Birmania después de la violenta represión de las manifestaciones contra la junta militar, había llegado el sábado a Rangún, pero recién el martes fue recibido por Than Shwe.
Gambari viajó por primera vez el sábado a Naypyidaw, pero se reunió con funcionarios de menor importancia del régimen.
El domingo regresó a Rangún, donde había sido autorizado a reunirse con la célebre opositora Aung San Suu Kyi, de 62 años, quien se ha encontrado privada de libertad durante la mayor parte de los 18 últimos años.
Al anochecer del domingo, Gambari volvió a partir a Naypyidaw, con la esperanza de reunirse el lunes con Than Shwe. Pero el emisario fue llevado a la región de Lashio, una zona aislada del nordeste, que había sobrevolado en helicóptero.
El martes de mañana, Gambari fue escoltado hacia un terreno deportivo de Lashio, donde el régimen había reunido a decenas de miles de personas para un mitin de apoyo a las autoridades.
Hace una semana se llevaron a cabo importantes desfiles contra el régimen en Rangún, liderados por monjes budistas, que fueron reprimidas violentamente por las fuerzas de seguridad. Los soldados dispararon balas reales.
Según fuentes oficiales birmanas, por lo menos 13 personas murieron, incluyendo a un video-periodista japonés, y decenas más resultaron heridas.
Pero según diplomáticos occidentales en Rangún, el balance de la violencia es mucho mayor y se efectuaron cientos o incluso miles de arrestos, sobre todo de bonzos, de los cuales no hay noticias.
«Pensamos que al menos 30 personas murieron y 1.400 fueron arrestadas» en esta represión, afirmó el martes el ministro australiano de Relaciones Exteriores, Alexander Downer.
Por lo menos 1.000 personas arrestadas la semana pasada fueron llevadas a un campus universitario de Rangún para permanecer detenidas allí, indicaron el martes dos funcionarios, uno birmano y uno de la ONU.
Hasta 1.700 personas, entre las cuales había unos 500 monjes budistas, fueron detenidas en el campus del Instituto Técnico Gubernamental de Rangún, señaló este responsable birmano que solicitó el anonimato.
Según esta fuente, en ese grupo había unos 200 mujeres y bonzos novicios, uno de los cuales tenía sólo diez años.
En Bangkok, un alto funcionario de la ONU dijo que estaba preocupado por informaciones de que los detenidos ya habían sido conducidos a otro lugar.
Tony Banbury, director para Asia del Programa Alimentario Mundial de las Naciones Unidas, dijo que la ONU había recibido la confirmación de la detención de unas mil personas en el campus de ese instituto tecnológico, en locales que presentó como campamentos de barracas militares.
«Las agencias de la ONU están preocupadas por la suerte de esas personas, las condiciones bajo las cuales se encuentran detenidas, por ejemplo saber si tienen acceso a la Cruz Roja», insistió.
Gambari partió este martes de Birmania, según declaraciones de un funcionario de la ONU. El emisario de las Naciones Unidas fue visto en el aeropuerto de Rangún cuando se disponía a tomar un vuelo hacia Singapur.