Parecen aquellos tiempos de hace varios siglos?


Luis Arevalo
usacconsultapopular@gmail.com

Tan sólo dos semanas nos separan de la celebración de nuestra gran fiesta cí­vica. El 9 de septiembre es esperado por tantas personas, entre, ciudadanos, organizaciones sociales, analistas, empresarios y, por supuesto, los partidos polí­ticos.

Aunque la campaña se inició bastante temprano, y, ya no se hable de eso, parece haberle funcionado de maravilla a uno que otro partido que, en el perí­odo anterior sólo logró diputados mediante coalición.

Rebasado ya el techo presupuestario para financiar la campaña electoral, por parte de los partidos polí­ticos, según algunas organizaciones, y objetado por el Tribunal Supremo Electoral, aduciendo que solamente ellos pueden dar cifras oficiales, los partidos han gastando millones de quetzales en publicidad para poder persuadir a la población en capacidad de ejercer el derecho del sufragio universal. Parecen aquellos tiempos de hace varios siglos en que las personas que querí­an regir al paí­s o una región de él, otorgaban cierta parte de su sueldo por algún tiempo para poder llegar al poder y lo hací­an de tal manera que no importaba a cuánto ascendí­a la cantidad que pagaban en ese momento, puesto que, lo que realmente interesaba eran los negocios que desde allí­, desde el puesto obtenido, podrí­an realizar después. Para invertir más de 42 millones de quetzales en campaña, claro que no se piensa en perderlos.

En comunidades de La Unión, Zacapa, se da una crisis alimentaria, en tanto, el gobierno se alaba del crecimiento económico del paí­s, crecimiento que no se ha transformado en desarrollo. Mientras otros derrochan los recursos obtenidos en algunas empresas, que es fruto del trabajo de otras personas.

Los dos partidos con mayor intención de voto ofrecen, seguridad alimentarí­a y salud preventiva, no curativa. Pero hace falta ver cómo el actual gobierno y algunos empresarios criticaron que mientras la administración anterior se embolsaba los 906 millones de quetzales contabilizados, en Camotán y Jocotán habí­a niños muriendo de hambre. El problema persiste y si entre ellos estuvo en coalición uno de los partidos preponderantes en las estadí­sticas actuales. ¿Qué nos queda esperar? Y ¿Qué hacer para producir empleo con la reducción de la cuota de azúcar? ¿Cómo se genera mayor inversión y aumento del salario real? ¿Con maquilas?

Otro partido por ahí­, habla de que la reforma agraria es un tema retrograda y que de tecnologí­a y ciencia es de lo que debe hablarse. Y los dueños del sector agrí­cola aducen desde siempre que, ya paso de moda el pelear contra el que tiene. Pero ¿Cómo lo obtuvo? y ¿bajo qué condiciones lo sigue manteniendo?