Parálisis legislativa


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El Congreso Nacional de la República, a través de los tiempos la ciudadanía expone como soberano diversas denominaciones peyorativas, conforme su proceder, apoltronados en las ambicionadas, pisteadas y deseadas curules. Siempre ocupan poltronas en los mismos el grupo opositor, encargado por lo visto en concreto de la parálisis congresil que hace la vida imposible.

Juan de Dios Rojas


Hace años atrás, durante la llamada primavera democrática (1944-1954) me llamó poderosamente la atención a título de juventud, la existencia en el Parlamento de los 12 apóstoles. Un grupo de connotados representantes académicos que impidieron el fraccionamiento del departamento de Petén, para darle prestancia y justificar egresos a la colonia agrícola de Poptún.

Escribieron historia las jornadas en aquel recinto del Estado, prolongadas en base legal, entre el presidente de dicho organismo licenciado Mario Monteforte Toledo y el togado don Clemente Marroquín Rojas. Finalmente se impuso la razón y la justicia en buena lid, en defensa del departamento más grande del país. Empero posteriormente otras alternativas lo hicieron.

De similar prestancia, ardor y exaltado patriotismo también la oposición libró batallas contundentes, aplaudidas y apostrofadas por gente exprofeso de las barras. Esa vez en el gobierno del coronel Jacobo Árbenz Guzmán. El ambiente de suyo propicio para esa naturaleza de intríngulis partidarios convertidos en obcecación, empecinamiento y órdenes de quien comanda el grupo.

En otras palabras la oposición ha sido una constante perjudicial que se lleva el tiempo al grado de sobrepasar lo normal y democrático.  Hago mención de la actual oposición creciente, ni un paso atrás suelen exclamar los sindicalistas eufóricos. Reitero, se trata de una auténtica parálisis legislativa, que al hacer números abarca el presente cuatrenio, sin pena ni gloria.

Salta a la vista común el hecho que la interpelación al Ministro de Cultura y Deportes prosigue muy campante, pese a otra temática de peso y urgente necesidad. La voz popular señala que tal derecho contenido en la Constitución de la República, salvo un paréntesis ordenado por la CC. hubo nada más ocasión de elegir las respectivas comisiones y después lo mismo.

Queda bien definido asimismo que el Legislativo está empañado en continuar mediante el derecho de interpelar uno tras otro a los ministros del actual gabinete, así podamos arribar a fin de año. La presente oposición es dura de verdad, no da una pequeña tregua, no obstante existen asuntos prioritarios y urgentes que resolver por mayoría de votos del Parlamento.

Pasajes, hitos e históricos momentos conductuales parlamentarios están a la vista del conglomerado, sobre todo de los políticos que se las saben todas y a la postre resultan gananciosos. Ni que hablar de los financistas decididos inclusive a tampoco soltar prenda, algo que no permiten cambie su curso convenido y siempre ganancioso de una y otra forma al final.