Para recuperar la historia,


El martes se llevó a cabo la presentación de la memoria histórica de los tres municipios más duramente golpeados durante el conflicto armado interno en el departamento de Chimaltenango: San Juan Comalapa, San Martí­n Jilotepeque, San José Poaquil, y su aporte en el proceso de resarcimiento.

Jorge Raúl Sente
jsente@lahora.com.gt

En el acto se hizo la muestra de la obra Nuestra Historia, Nuestra Memoria, en el Instituto Italiano de Cultura en Guatemala, donde se contó con la presencia del director ejecutivo del Programa Nacional de Resarcimiento, Martí­n Arévalo.

Se trata de un trabajo reunido en tres libros, que de alguna manera intentan dar a conocer a las generaciones actuales y a las futuras lo sufrido por los municipios más golpeados durante los años del enfrentamiento.

La presentación la realizó Máximo Arnoldo Curruchic Cúmez, quien fue el coordinador de la publicación; él indicó: «Sabemos todos muy bien que la memoria histórica de nuestro paí­s está escrita con sangre, por tal motivo tenemos que recordar de alguna manera a todas aquellas personas que perdieron la vida durante el conflicto armado interno de nuestro paí­s; debemos recordar también que nuestra historia es como un rompecabezas que está en todas partes y sin embargo no está en ninguna a la vez. Es por eso que de alguna manera tenemos que armarla y darla a conocer.»

La memoria colectiva se construye a partir de la memoria individual, familiar o generacional que se va grabando en el corazón de las sociedades. A través del tiempo se va convirtiendo en nociones que toman forma a través de imágenes o sonidos, con un gran significado social, que reflejan una visión del mundo, propia del grupo al que se pertenece.

Este proceso hace que la memoria pueda ser traducida en sí­mbolos y expresada en una estela, un tejido, un gí¼ipil o un escrito donde se almacenan impresiones, hechos y sentimientos del pasado y, al buscarlos y recordarlos, logramos dar un sentido general a nuestra identidad y a nuestros orí­genes, aun cuando estamos conscientes de que se han olvidado detalles de la mayor parte de los episodios especí­ficos que han contribuido a construirlos.