No debiéramos perdernos, por mucha que sea la propaganda, para que nuestra gente esté contenta y satisfecha con los programas que desarrolle cualquier gobierno, son los resultados los que cuentan, como que sean efectivos a mediano y largo plazo y sobre todo que su objetivo sea siempre el bien común. Lo anterior no es nada fácil en nuestro país, en donde nunca faltan pelos en la sopa por la pésima y mal organizada administración pública, los intereses creados alrededor de las enormes cantidades de dinero que se manejan o la falta de coordinación de acciones en todas partes y a todo nivel.
Es por ello, que resulta obligatorio si no indispensable, que la evaluación tanto de los programas de cualquier acción social, como de las instituciones que lo apliquen, deben ser absolutamente reales y comprobables, por lo tanto, ninguna entidad del Estado, mucho menos aquellas encargadas de llevar registros y control de sus acciones, pueden negarse a proporcionar información, peor todavía, cuando antojadizamente se quieran agarrar de supuestas disposiciones legales que las prohíban ¿Cómo va a ser posible que no se informe debidamente a la población de cuántas personas y de qué manera han sido beneficiadas las llamadas acciones de cohesión social del gobierno de Colom, peor aún, si a quienes se les niega es a miembros de las entidades del Estado encargadas constitucionalmente de llevar a cabo labores de fiscalización?
Por otro lado, ¿no es verdad que a los contribuyentes nos asiste el sobrado derecho de saber a quiénes se les ha entregado dinero contante y sonante proveniente de nuestros bolsillos, en alimentos y en cualquier otra ayuda social que asegure el gobierno estarla dando?, ¿no sabemos de sobra todos que fertilizantes, comida y hasta láminas solo han sido dadas a personas afiliadas o simpatizantes de determinado partido o filiación política? Negar información u ocultar que lo anterior no ha sucedido en nuestro medio, es igual a pretender tapar el sol con un dedo.
Si los programas sociales del gobierno incluyen alimentos, útiles escolares, medicinas o cualquier otro producto o servicio, es forzosamente necesario que sus acciones deben llegar a las personas que en verdad requieran ayuda o apoyo, como también hay que articular a todas las organizaciones públicas o privadas mediante mecanismos participativos de toda la comunidad y no solo de unos cuantos con más intereses políticos que de índole social.
Las denuncias de corrupción son cada vez más alarmantes en perjuicio del actual gobierno ¿No debiera entonces utilizar su tan mentada inteligencia para abrir de par en par sus puertas en pro del tan cacareado interés por los pobres, la transparencia y el combate a la corrupción? No hay que olvidar que la honradez también se mide a través de los buenos resultados y no con enormes derroches propagandísticos que, en vez de dar confianza despiertan aún más sospechas.