«Para muestra un botón»


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Agrada el ambiente originado por la ilusión del cambio que se respira entre la población aun entre los pocos simpatizantes que quedaron del anterior gobierno. Ya era hora de hacer a un lado el pesimismo derivado que cada dí­a iban desapareciendo las pocas cosas buenas que fueron quedando. Eso hay que aprovecharlo. El binomio Pérez-Baldetti no puede dejar pasar la oportunidad de contagiar cada vez más el espí­ritu de mejora, de cambio, de orden y hasta de la disciplina que tanta falta nos hace. El solo hecho de empuñar la mano derecha como gesto para demostrar que las cosas van a mejorar, no es la mejor manera de demostrar sus reales intenciones, de ahí­ la necesidad de empezar ahora mismo a dar algunas “muestras” sin más espera ni dilaciones.

FRANCISCO CíCERES BARRIOS
fracaceres@lahora.com.gt

 


Solo a los obtusos de mente se les puede ocurrir que es posible acabar con la delincuencia de un dí­a para otro, sin embargo sí­ es posible dar muestras de la clara intención prometida de acabar con ella. De ahí­, que a la población le encantarí­a apreciar gestos como el de ir a supervisar personalmente los alrededores del Teatro Nacional, de los mercados del Guarda, de la Presidenta y de la Parroquia, del edificio Tikal Futura o de la iglesia El Calvario en donde, los también delincuentes, venden descaradamente lo robado o mal habido, decomisando la mercaderí­a de origen ilí­cito y conduciendo de inmediato a las cárceles del paí­s a los sorprendidos infraganti.
    Por otro lado, se debiera responder de inmediato al llamado que se ha venido haciendo para unirnos sin excepción alguna contra el robo de celulares y la extorsión, exhortando a los 158 diputados a aprobar sin mayor dilación la iniciativa de ley 4306 “Ley de Registro Móvil para la Prevención del Robo de Celulares y Extorsión”. Nadie ignora que este delito saltó al primer lugar de importancia, desde que la gran mayorí­a de la población dejó de usar relojes, anillos, pulseras o cadenas porque al fin y al cabo no eran indispensables, sin embargo, los teléfonos móviles, atendiendo la utilidad del servicio que prestan, proliferaron su utilización en todos los segmentos sociales y económicos del paí­s derivándose el cúmulo de delitos consecuentes.
        El estudio recientemente realizado por el CACIF develó que al mes de agosto pasado las zonas crí­ticas de asaltos se habí­an extendido de las zonas uno, siete, nueve y diez a la siete, once y diez y ocho, hasta no dejar sitio libre en toda la ciudad capital ni de la República sin su repetitiva ocurrencia. Definitivamente no se trata de un delito que afecte a unos cuantos, sino prácticamente a toda la población. ¿Entonces por qué seguir esperando a tomar acciones bien definidas, como rápidas y efectivas para evitar que la delincuencia siga haciendo de las suyas?, ¿no es verdad que la lenidad e irresponsabilidad del gobierno anterior, complicó todaví­a más su combate?