Para iniciar la semana con buen ánimo


   Ustedes dirán que habiendo tantos asuntos de importancia yo dedique este espacio para compartirles una insulsa historia, pero lo hago con la sana e higiénica intención de que inicien su semana con buen ánimo, y porque estoy cansado después de un corto viaje, como para escribir un juicioso artí­culo.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

   Resulta que en cierta ocasión una familia inglesa pasaba sus vacaciones en Escocia y durante un paseo observaron una preciosa casa de campo que decidieron alquilarla para descansar allí­ sus próximas vacaciones. El propietario les mostró el inmueble, que fue del agrado de la familia.

   Pero de regreso a Londres la esposa se percató que durante su visita no vieron dónde estaba el «WC» (servicio sanitario). Le escribieron al propietario de la casita de campo para preguntar sobre ese asunto.

   «Estimado señor:  Somos la familia que hace una semana visitó su granja, con deseos de arrendarla para nuestras próximas vacaciones, y como omitimos enterarnos de un detalle, queremos suplicarle que nos indique dónde más o menos queda el WC. Atentamente».

   El dueño de la casita de campo recibió la carta, pero como desconocí­a la abreviatura «WC»,  creyó que se trataba de un templo anglicano llamado Wells Chapell, y contestó a la familia de esta manera:

   «Tengo el agrado de informarles que el lugar al que ustedes se refieren se encuentra a 15 kilómetros de distancia de la casa, lo que es un poco molesto, sobre todo si se tiene la costumbre de ir con frecuencia; pero algunas personas llevan comida y permanecen en el citado lugar todo el dí­a.

   «Hay cupo para 4 mil personas cómodamente sentadas y cien de pie. Los asientos están forrados con suave terciopelo y hay aire acondicionado. Para evitar aglomeraciones se recomienda llegar temprano a fin de alcanzar un buen puesto. Mi mujer, por llegar tarde un dí­a de tantos, tuvo que soportar todo el acto de pie. Desde entonces no utiliza tal servicio.

   «Los niños se sientan juntos y cantas coros. A la entrada se les da a todos y cada uno de los asistentes un papel, pero a las personas que no alcanzan, pueden utilizar el del compañero de asiento, aunque al finalizar deben dejar dicho papel, para darle uso durante todo el mes. Todo lo que dejen depositado allí­ será para dar de comer a los pobres huérfanos del hospicio cercano.

   «Hay fotógrafos que toman escenas en diversas poses, las cuales se publican en la sección social de los diarios de la ciudad, para que los lectores puedan conocer, aunque sea en fotografí­a, a las altas personalidades que asisten a estos actos tan humanos y espirituales. Me suscribo de ustedes, Atentamente».

   Al recibir la respuesta, los londinenses estuvieron a punto de desmayarse a pesar de su proverbial flema inglesa, y, claro está, decidieron cambiar de lugar para sus vacaciones del próximo verano.