Para gusto de los zenzontles


Tan conocidas aves canoras, según creencia popular, piden sin cesar que el lí­quido vital caiga cuanto antes, sentirán satisfecho su gusto, tras efectuar lindos arpegios en su hábitat. Se iniciarán las lluvias citadinas, no sin antes hacer presencia en el interior en forma copiosa, según reportes.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

Menciono a los zenzontles al inicio, distante de sólo alargar el párrafo, de adrede los aludo a efecto de una motivación especial, en medio del entorno saturado de violencia. La precipitación pluvial fue deseo generalizado, después de una época calurosa que elevó el mercurio de los termómetros.

De sobra sabido resulta cómo la ausencia de lluvias provoca alarmante escasez de agua entubada en nuestra ciudad, densamente poblada en todos los puntos cardinales. Dicho servicio adolece de grandes limitaciones, y a la vez representa una materia pendiente de recuperación por parte de Tu Muni.

Además, para el deseable equilibrio climático, objeto de análisis técnico cientí­fico, quema las pestañas de los profesionales en el afán de ofrecer una vida mejor, con calidad, a los seres humanos. Sin embargo, contratiempos y enormes valladares impiden alcanzar que podamos vivir en Jauja.

Con el arribo de las lluvias, mejor si tiene moderación, la tierra bendita gana bastante, al recuperar feracidad o fecundidad, y en consecuencia la producción supera cálculos estimados. A mejores cosechas se favorece ostensiblemente la agricultura y también sale gananciosa la economí­a.

Hay que reconocer el hecho puntual que la inconformidad es una invariable caracterí­stica nuestra, capaz de retratarnos de cuerpo entero. A menudo en el lenguaje coloquial suelen expresarse términos opuestos; qué calores más desesperantes, o bien, qué llovedera tan fuerte, endosada las goteras, etc.

Junto a las lluvias que ya empezaron el ambiente experimenta cambios y los humanos se resisten, a veces, a los mismos. Alamedas, jardinizaciones reverdecen y muestran otra imagen; empero, dan paso a las lluvias a ser exhibido el descuido del vecindario al arrojar basura y algo peor, a los tragantes.

Y algo más trascendental, a la par de los aguaceros sobrevienen otros fenómenos naturales que siempre nos toman de sorpresa, sin previsión alguna, como tormentas, desbordes, derrumbes, en fin, cuyo saldo indica cuantiosas pérdidas; además, afecta la salud y con este don no se juega nunca.