Para desgranar la propuesta de despenalizar el uso de drogas


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Las declaraciones dadas a los medios de prensa por parte del presidente de la República, general Otto Pérez Molina, sobre su posición en cuanto a una posible despenalización del narcotráfico, han puesto a Guatemala en el ojo del huracán y sin duda han generado el debate que el Presidente dice haber pretendido generar, todo, dentro de un escenario en el cual, por todos es sabido que los países del primer mundo ponen a los consumidores y la plata que hacen ricos a los narcos y nosotros, los países del tercer mundo, los muertos, la podredumbre y la pérdida de oportunidades que ocasiona ese deleznable negocio.

Juan Antonio Mazariegos G.

 


Para sumarme a una discusión que considero necesaria, me parece oportuno señalar, que tanto las declaraciones que originaron el debate, como la mayoría de las posiciones en pro y en contra de las mismas, hacen un análisis general y  construyen trincheras alrededor de estoy de acuerdo o no con despenalizar las drogas en Guatemala, Centroamérica o la región. Sin embargo, dichas posiciones no pueden dejar de analizar los diferentes supuestos delictivos que contempla nuestra legislación, pues a mi juicio,  es posible la existencia de grises en un escenario en donde hasta ahora todo se pretende ver en blanco o negro. De esa cuenta debemos de conocer que el Decreto 48-92 del Congreso de la República, la denominada Ley contra la Narcoactividad, tipifica en sus artículos 35 al 39, inclusive, 5 delitos diferentes que nos pueden servir de punto de partida para desmenuzar la narcoactividad y tratar de entender qué es posible despenalizar o no de ella, según la posición de Guatemala que es al final de cuentas la que nos debe de importar. En ese orden de ideas, la Ley contra la Narcoactividad tipifica como delitos: a) El Tránsito internacional; b) La Siembra y cultivo; c) La Fabricación o transformación; d) El Comercio, tráfico y almacenamiento ilícito; y e) La Posesión para el consumo. Es mi opinión que las drogas y su consumo, bajo ninguna circunstancia pueden dejar de ser un ilícito en el país, no encuentro factible, prudente o siquiera pensable que Guatemala se convierta en un paraíso de consumidores en donde el consumo esté permitido, pues las drogas simplemente minan la voluntad humana, destruyen a la persona y se convierten en una muleta mortal que poco a poco acaba con quien la utiliza y su entorno, amén a las enormes deficiencias de seguridad y sanidad que tiene el país que hacen impensable la capacidad de control al consumo o atención a los adictos que serían las verdaderas víctimas de esa decisión. Sin embargo, no  veo el porqué, ante la indiferencia y poca colaboración de los países consumidores como Estados Unidos que nos exigen y presionan a cambio de migajas, no podamos poner sobre la mesa de debates el que no se persiga en Guatemala, como un delito, al tránsito internacional de drogas, pues cuando menos, como se ha visto con las declaraciones de nuestro Presidente, de pronto nos pusieron atención y nos volvimos mencionables. Ojalá también se den cuenta que nos deben el ser una más de las víctimas de este negocio que ha crecido porque ellos son incapaces de manejar sus propios problemas de consumo.