Para calmar al imperio


Al volver el vicepresidente Rafael Espada de Cuba, el Ministro de Relaciones Exteriores se apresuró a declarar que se trabaja ya en los viajes que emprenderá en pocos meses el presidente Colom y destacó que se tiene contemplado para abril o para mayo una visita a Washington a fin de que el mandatario guatemalteco pueda entrevistarse con el presidente George W. Bush. El Canciller dijo que esa visita es crucial porque urge que se apruebe una reforma migratoria integral y que ello será parte importante de la agenda de Colom cuando vaya a la Casa Blanca. Agregó que él mismo irá antes a entrevistarse con la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, a fin de afinar la agenda.


La verdad monda y lironda es que la Cancillerí­a está reaccionando para calmar al imperio y para darle contenido al anuncio se tocó el tema de los inmigrantes ilegales que viven en Estados Unidos porque es obvio que el Canciller, hombre preparado y con conocimiento de las relaciones internacionales, no piensa que una entrevista de nuestro mandatario con el Presidente de los Estados Unidos vaya a tener incidencia en la definición de la polí­tica migratoria de aquel paí­s. No olvidemos que Bush ya hizo su esfuerzo en ese campo y se topó con un Congreso que no aceptó sus argumentos, por lo que ahora que está en su último año de mandato no tendrá aires suficientes para lograr un cambio de trascendencia. Es más, hasta los candidatos presidenciales que se disputan la nominación por sus respectivos partidos se muestran demasiado cautos para hablar del tema migratorio porque ha calado mucho la propaganda de los ultraconservadores que han satanizado a los inmigrantes latinoamericanos, situación que se complica porque también los liberales demócratas se quejan del daño que ello causa a los trabajadores nacidos en Estados Unidos.

Nosotros creemos que la visita del vicepresidente Espada a Cuba fue un gesto importante orientado a marcar una lí­nea dentro de la polí­tica exterior del gobierno recién instalado. Si ese gesto es conveniente a los intereses del paí­s y provechoso para el régimen es algo que está por verse, aunque la rapidez con que reaccionó la Cancillerí­a anunciando el viaje a Washington del Primer Mandatario puede darnos luces sobre las percepciones generadas en el ámbito diplomático, mismas que siempre son comedidas pero que con pequeños grandes signos dejan ver la reacción que se tiene ante el rumbo de los acontecimientos.

Hay que entender que todo paso en polí­tica exterior tiene no sólo efectos hacia afuera, sino que también en la polí­tica interna y en el caso de Cuba es obvio que ahora existe una mayor distensión en la sociedad guatemalteca y que no causa la polarización que antaño hubo cuando se hablaba del gobierno de Castro. Pero eso no quiere decir que la conservadora sociedad guatemalteca quede indiferente ante el gesto del Vicepresidente y menos los grupos empresariales que fueron puestos al mismo nivel que el crimen organizado y el narcotráfico como obstáculos para el éxito del gobierno durante una entrevista ofrecida al periódico Juventud Rebelde.

Guatemala puede ser un paí­s no alineado, pero su relación con Estados Unidos es determinante por variadas razones y más ahora que los factores de lucha contra el terrorismo, crimen organizado y narcotráfico, forman parte de la agenda de seguridad de ese paí­s y pueden ser el talón de Aquiles del nuestro.