Para atraer más inversiones, hay que transmitir además de seguridad, certeza jurídica y agilidad en las gestiones


GLADYS_MONTERROSO

“Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros o ir por el buen camino.” René Descartes

Gladys Monterroso
licgla@yahoo.es


Uno de los grandes problemas que enfrenta cualquier persona, ya sea natural (una persona) o una colectiva (sociedad mercantil), son la lentitud, exceso de requisitos, no contemplados en ley alguna,  en la realización de las gestiones para inscribir una empresa, a un comerciante, que desean actuar, apegados a la ley, los trámites  a realizar no exigen mayores requisitos, pero los llamados por los abogados “legisladores de ventanilla” con instrucciones de las autoridades, o en otros casos los asesores jurídicos, crean cada día más impedimentos para facilitar la inscripción de las diferentes empresas, comerciantes y sociedades, en la presente me referiré específicamente al Registro Mercantil, ente que en los últimos años se ha convertido de oficio, al igual que la SAT, en los mayores obstáculos, para la apertura de nuevas empresas y sociedades.

En la práctica, para quienes desean invertir en el país, ya sea propios o extraños se ha convertido en un verdadero calvario inscribir tanto una empresa como una sociedad, lo que naturalmente desestimula la formalización de muchos inversionistas, hace  poco más de seis años, una empresa se inscribía en 2 días, hoy son 8 o más, no digamos una sociedad, misma que sobrepasa los plazos que establece la ley, esta situación desestimula la inversión foránea, y a la nacional  obligándolos a la informalidad, ¿Que sucedió? No sabemos, en qué momento se hizo a un lado todo el recurso con que se contaba, y se regresó al pasado, cuando la tecnología de punta, se encuentra al alcance de la mano, acá regresamos a la época de las cavernas, y ese regreso hacia el pasado, ha influido, además de otros elementos no menos importantes, en desestimular tanto la formalización de las empresas, como la inversión en el país.

No cabe duda, que la miopía en la gestión pública no nos conduce a buen camino, cuando somos un país, que necesita no solamente formalizar tanto la producción como el comercio nacional, sino que además ser atractivos para la inversión extranjera.

He vivido, y escuchado muchos comentarios negativos en relación a lo tedioso que es inscribir una empresa o sociedad en Guatemala, el retroceso es latente, lo más negativo se encuentra precisamente en el retroceso, ya que se cuenta con elementos suficientes para entregar un producto de calidad a la ciudadanía, esta actitud es por falta de una vocación de servicio, así como de la falta de fomento de la carrera administrativa, cada 4 años nuevos funcionarios se hacen cargo de los registros más importantes, sin someter previamente a consideración de las autoridades las capacidades, y conocimiento sobre las diversas instituciones de gobierno, lo que da como resultado natural, que el desconocimiento, tanto desde dentro como desde fuera de las mismas genere efectos negativos para la población en general.

¿Por qué aseguro lo anterior? Porque como parte de mi quehacer diario, he visto la transformación desde hace más de 30 años, los altibajos, en el quehacer de quienes tienen la obligación de hacer más competitivo al país, por la parsimonia de los funcionarios encargados de uno de los elementos importantes para el crecimiento económico del país, como lo es la pronta inscripción de las empresas y sociedades, parece irónico, pero como el cangrejo hemos ido en retroceso, cuando deberíamos haber avanzado con pasos agigantados.

Como parte de mi trabajo, he sido no solamente observadora, sino que en cierta forma víctima de los diversos cambios en negativo de los criterios aplicados en el Registro Mercantil, por ejemplo hace 6 años, podía hacer una consulta por internet sobre cualquier información pública en dicho registro, la respuesta la obtenía en menos de 5 minutos, hoy, debo enviar a una persona a realizar la solicitud, y con suerte, tengo la información en dos o tres días ¿Qué sucedió? Que se hizo caso omiso del avance alcanzado, que beneficiaba principalmente a los usuarios, y de un brochazo se regresó con la tecnología de punta existente a la época, en que esta no existía, los motivos los desconozco, pero sé que el trabajo se puede retomar, naturalmente se necesita voluntad política, mística de servicio, y contar con el recurso tanto material como humano para realizarlo, en relación a la voluntad política considero que existe, el recurso material y humano también, pero dudo que en los pasados años haya existido la mística de servicio que hace crecer a las instituciones, y las posiciona en el lugar que deben estar, como guías, consejeros, y facilitadores para que los usuarios se sientan no solamente bien atendidos, necesitan asimismo que sus gestiones sean atendidas en el menor tiempo posible, la competitividad del país, se  ha perdido no solamente por la falta de seguridad, se ha perdido también, por los engorrosos trámites, y las exigencias cada vez más kafkianas de quienes manejan la cosa pública, principalmente en los registros, en donde como el caso del Registro Mercantil, se ha dado mayor importancia a la gestión dentro de las mismas de cualquier persona, menos de los notarios y los usuarios, haga usted el ejercicio de llegar a una oficina pública a solicitar  formalizar la inscripción de su empresa, o  sociedad, y se encontrará que es más fácil entrar al cielo, que conseguir su objetivo con la celeridad con que usted va a prestar sus servicios, o realizar sus actividades comerciales o empresariales.

COMO SABIAMENTE DIRÍA ARJONA (LE DUELA A QUIEN LE DUELA QUE LO MENCIONE) EL PROBLEMA NO ES LA FALTA DE NECESIDAD DE INVERSIÓN Y FORMALIZACIÓN DE UNA EMPRESA, EL PROBLEMA ES EL CALVARIO Y LA FALTA DE MÍSTICA DE SERVICIO, DE QUIEN RECIBE ÓRDENES Y ESTÁ DETRÁS DE LA VENTANILLA.
Sí, señores, el problema es la acomodación de los servidores públicos, y su falta de mística de trabajo, no  de quien quiere el progreso del país.