Aprovechando la mentada luna de miel el presidente Otto Pérez Molina y el nuevo ministro de Finanzas Públicas, Pavel Centeno, tratan desesperadamente de impulsar un nuevo paquetazo de impuestos. Cuando el nuevo Ministro explica las razones parece tener claro el panorama, pero pronto se derriban sus ideas cuando pasa a la propuesta. Parece que se pierde en el mismo limbo que se han perdido muchos de los últimos encargados del estado financiero de la nación. Lejos de proponer algo sistemáticamente distinto el ministro parece un poeta sin musa y regresa con la cantaleta de siempre. “Los impuestos son eso, impuestos†y aunque se tiran la pantomima de la negociación con los “sectores de la sociedad†terminan por aceptar que tratarán de conciliar y sacar acuerdos, pero que si no se logra la nueva propuesta fiscal va porque va y punto.
Está claro que el momento es el adecuado para que la recién instaurada fuerza política aproveche sus altos niveles de aceptación para hacer las propuestas más audaces, pero indigna pensar que el nuevo equipo de funcionarios no se le ocurra otra cosa que lo que ya se le ha ocurrido a muchos anteriormente y que encima de todo, está gastado y probado que los resultados de ese tipo de políticas fiscales no sacan a nadie de la pobreza. ¿En qué se basan para afirmar que hacen falta recursos? ¿Por qué no pueden trabajar con los recursos ya disponibles? ¿Acaso el fracaso del último gobierno fue por falta de recursos? Y si eso era, no se puede entender por qué el Partido Patriota se negó rotundamente a que la Reforma Fiscal –si, esa misma que hoy quieren aprobar a puro tubo– pasara cuando Fuentes Knight era el ministro de Finanzas de Colom. A simple vista yo diría que los malnacidos del Patriota hicieron sufrir al pueblo cuatro años sólo por pura maldad porque de acuerdo a las señales que nos están dando todo el problema está en la falta de recursos recaudados.
Claro que la seguridad cuesta dinero, pero lastimosamente no es lo único que cuesta dinero, de hecho, todas y cada una de las variadas actividades que el Estado lleva a cabo al servicio de los guatemaltecos tienen un costo y por lo tanto la clave para que alcance está en seleccionar y priorizar que actividades son las que queremos que nuestro Estado ejecute. En la casa de todos pasa exactamente lo mismo, cuesta la renta, la alimentación, los colegios, los hospitales, la gasolina y el carro, la luz y el agua, y sin embargo todos tenemos que hacer esfuerzos para poder seleccionar cuidadosamente que parte de nuestros ingresos podemos destinar para cada actividad y en todas las oportunidades existe algo que simplemente no podemos adquirir, porque tenemos algo más valioso en qué gastar. En esta lógica descansa la importancia de establecer el Estado como un aparato básico de convivencia y no una feria de regalos y favores. Es elemental que entendamos que el Estado no puede seguir siendo un instrumento de transferencia de riqueza, debe ser eso sí, el instrumento que permita crearla mediante la estabilidad jurídica del respeto de los unos con los otros, sus propiedades y el libre intercambio de estas.
Lamentablemente a escasos 12 días del nuevo gobierno puedo decir sin temor a equivocarme que la situación de nuestro país no cambiará sustancialmente en este nuevo período de gobierno. Las propuestas son casi exactas a las del gobierno pasado y no difieren mucho de las que hemos tenido durante toda nuestra joven democracia. Lo diré hasta el cansancio, la única forma de salir de la pobreza es produciendo y para producir hay que invertir y los recursos que la nueva política fiscal tomará de los ciudadanos van en detrimento de la cantidad de recursos a invertir para producir. Le animo a que observe con atención qué diputados votarán en contra y a favor del nuevo paquetazo, pero además profundice su análisis y observe porque razón votaron en contra o a favor.