El papa Benedicto XVI manifestó su preocupación por «la violencia y la pobreza» que afecta a Guatemala tras recibir en el Vaticano a los obispos de nuestro país.
El pontífice examinó en varias reuniones celebradas esta semana con los religiosos guatemaltecos la situación de ese país en el curso de la visita «ad Limina» que realizan los obispos cada cinco o siete años al Vaticano.
«Lleváis en vuestro corazón de pastores la preocupación ante el aumento de la violencia y la pobreza que afecta a grandes sectores de la población», reconoció.
Para el pontífice esa situación ha generado «una fuerte emigración a otros países, con graves secuelas en el ámbito personal y familiar», dijo.
Benedicto XVI elogió igualmente el trabajo pastoral de la iglesia guatemalteca y les recomendó que con la «firmeza de la fe» hagan frente a los «riesgos de las sectas o de grupos pretendidamente carismáticos, que crean desorientación y llegan a poner en peligro la comunión eclesial».
En su discurso, el Papa reiteró la importancia de la familia, considerada la «célula fundamental de la sociedad, el núcleo básico de la existencia y de la transmisión de la fe y los valores».
El jefe de la iglesia católica invitó a los obispos a reforzar la preparación de los religiosos encargados de preparar a quienes están por contraer matrimonio para así fomentar los valores de la familia.
El Papa los invitó también a «continuar con espíritu renovado la misión evangelizadora de la Iglesia en el contexto de los cambios culturales actuales y de la globalización, dando nuevo vigor a la predicación y la catequesis».
Al término del encuentro, el Papa invocó «la maternal protección de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de Guatemala» y les impartió la bendición apostólica.