Papa pide paz en Medio Oriente


El Papa Benedicto XVI saluda a los peregrinos reunidos durante su Oración de Pascua en el jardí­n del su residencia en Castelgandolfo, en el sur de Roma.

AFP PHOTO/ ALBERTO PIZZOLI» title=»El Papa Benedicto XVI saluda a los peregrinos reunidos durante su Oración de Pascua en el jardí­n del su residencia en Castelgandolfo, en el sur de Roma.

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<p>El papa Benedicto XVI lanzó ayer un ferviente llamado por la paz en Medio Oriente y recordó a las ví­ctimas del sismo que devastó los Abruzos en su mensaje pascual en el que denunció «la carestí­a global de alimentos» y los «desbarajustes financieros».</p>
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El mensaje del Papa fue pronunciado el dí­a en que 1.000 millones de católicos celebran la Pascua, que conmemora la resurrección de Jesús, entre las fiestas más importantes del calendario litúrgico.

El pontí­fice, que cumplirá 82 años el próximo jueves, vestido con paramentos litúrgicos dorados, envió un mensaje de esperanza al mundo y en particular a los 24.000 sin techo que dejó el devastador terremoto que el 6 de abril sacudió el centro de Italia y dejó 294 muertos y 1.700 heridos.

Antes de la bendición «Urbi et Orbi» (a la ciudad y al mundo), Benedicto XVI invitó de nuevo a aquellos que «sufren por el temblor de tierra» a «construir un futuro abierto a la esperanza», dijo.

Las celebraciones de Semana Santa se vieron ensombrecidas por el sismo de magnitud 6,2 grados que tuvo su epicentro en la ciudad italiana de L»Aquila, región que el Papa visitará en pocos dí­as y a la que donará una «fuerte suma» de dinero, anunció el sábado el Vaticano.

En varias ocasiones el pontí­fice ha querido manifestar su cercaní­a con los italianos, enviando como representante personal a su secretario, monseñor Georg Graenswein, a los funerales solemnes del Viernes Santo otorgando además una dispensa especial para poder celebrarlos ese dí­a.

«No tengo la fuerza de celebrar la Pascua, porque para mí­ es una fiesta familiar y yo perdí­ a mi padre en el temblor. Esto es muy duro de vivir», confesó a la AFP Ioanda Andreassi, desde el campamento provisional de Piazza degli Armi instalado a la entrada del casco histórico de L»Aquila.

El clima en los varios campamentos era de desconsuelo y la fiesta católica pasó casi inadvertida, pese a la presencia de numerosos religiosos que intentaban dar ánimo a los sobrevivientes y oficiaban pequeñas misas.

El jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, pasó el domingo de Pascua en el L»Aquila y prometió a los damnificados que el gobierno hará todo «para que dejen las tiendas de campaña lo antes posible».

«Volveré aquí­ en persona tantas veces como sea necesario», aseguró, tras anunciar que un Consejo de Ministros se iba a reunir en L»Aquila, al principio de la semana del 20 de abril, con el propósito de otorgar fondos para ayudar a la población y lanzar la reconstrucción.

Unos 63 paí­ses transmitieron en directo por televisión el mensaje del Papa en este domingo de Pascua, en el que invitó también a la «reconciliación» en Medio Oriente, región que visitará del 8 al 15 de mayo, en una de las peregrinaciones más delicadas de su todaví­a corto pontificado.

«La difí­cil, pero indispensable reconciliación, es premisa para un futuro de seguridad común y de pací­fica convivencia», dijo Benedicto XVI al referirse al conflicto israelo-palestino ante los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro bajo un cielo nublado.

En su mensaje, el Papa condenó las tragedias que azotan actualmente al mundo entero, entre ellas las «guerras olvidadas que laceran y ensangrientan» numerosas naciones de ífrica, continente que visitó por primera vez en abril en el marco de su viaje a Camerún y Angola.

El Papa también habló el domingo de los efectos de la crisis económica mundial.

«En un tiempo de carestí­a global de alimentos, de desbarajuste financiero, de pobrezas antiguas y nuevas, de cambios climáticos preocupantes, de violencias y miserias que obligan a muchos a abandonar su tierra buscando una supervivencia menos incierta, de terrorismo siempre amenazante, de miedos crecientes ante un porvenir problemático, es urgente descubrir nuevamente perspectivas capaces de devolver la esperanza», exhortó.