El papa Benedicto XVI pidió a Pakistán que cambie sus leyes antiblasfemia, al asegurar que éstas fueron un pretexto para la violencia contra quienes no son musulmanes y exigió que todos los gobiernos hagan más para que los cristianos practiquen su fe sin miedo.
Benedicto XVI hizo uno de sus llamados más mordaces hasta ahora a favor de la libertad religiosa en un discurso a embajadores acreditados en el Vaticano. El Papa dijo que esa libertad es un derecho fundamental que ha de ser protegido por la ley y en la práctica.
El pontífice ha denunciado frecuentemente la ola de ataques contra cristianos en Medio Oriente y advertido de la amenaza que la intolerancia religiosa representa para la seguridad mundial.
El lunes describió episodios de injusticias contra fieles, desde China a Nigeria, para presionar a los gobiernos a que hagan algo.
Citó, en particular, ataques recientes contra cristianos que acudieron a misas en Egipto e Irak, haciendo que la violencia obligue a los feligreses a huir por motivos de seguridad. Dijo que los cristianos son miembros originales de estas sociedades y merecen vivir allí de forma segura y con sus derechos civiles respetados.
«Estos ataques son otra señal de la urgente necesidad de que los gobiernos de la región adopten, a pesar de las dificultades y los peligros, medidas efectivas de protección de la minorías religiosas», dijo.
El Papa pidió a los gobiernos de la península arábica que permitan que los cristianos tengan iglesias. En Arabia Saudí sólo se permite el culto en privado. También dijo que China no debería tener nunca un «monopolio» de la fe. El gobierno de Beijing controla las iglesias católicas en China, lo que genera fuertes tensiones con el Vaticano.
Benedicto XVI pidió a Pakistán que cambie sus leyes antiblasfemia, las cuales ordenan la sentencia de muerte para cualquiera que insulte el Islam. El pontífice destacó el reciente asesinato del gobernador de Punjab por oponerse a ellas.