El papa Benedicto XVI condenó hoy la violencia del narcotráfico en México, e instó a un diálogo en Cuba para buscar nuevos modelos que reemplacen el marxismo, en el comienzo de un peregrinaje a ambos países latinoamericanos.
El pontífice habló ante un grupo de periodistas por la mañana, después de desayunar a bordo del vuelo especial de Alitalia que aterrizaría más tarde en el centro de México. Las preguntas fueron enviadas al pontífice antes de su viaje.
Benedicto dijo que la «idolatría del dinero» es la causa subyacente de la violencia que se ha cobrado más de 47.000 vidas en México desde 2006, cuando el gobierno intensificó su combate al narcotráfico. Consideró que esa violencia destruye en particular a los jóvenes de este país, y que la «enorme responsabilidad de la Iglesia es educar la conciencia, enseñar la responsabilidad moral, arrancar la máscara (de) la idolatría del dinero que esclaviza a la humanidad, y desenmascarar las falsas promesas, esta mentira detrás» de la cultura de la droga.
Un periodista preguntó al Papa qué ha cambiado en Cuba desde 1998, cuando su predecesor Juan Pablo II realizó una visita histórica a la nación comunista.
«Hoy resulta evidente que la ideología marxista, como fue concebida, no responde ya a la realidad», respondió Benedicto, quien viaja el lunes de México a Cuba. «Así que se tienen que encontrar nuevos modelos, con paciencia y en una forma constructiva».
El Papa indicó que la visita de Juan Pablo II a Cuba representó el inicio de un lento proceso de diálogo y cooperación entre Iglesia y Estado en la isla.
La gira de una semana a México y Cuba, la primera de Benedicto XVI a ambos países, será una prueba de resistencia para el pontífice, que cumple 85 años el mes próximo. El viernes, en el aeropuerto en Roma, el Papa usó un bastón, aparentemente por primera vez en público, al recorrer a pie los 100 metros entre el helicóptero que lo llevó a la pista de vuelo y la escalinata del avión.
Ayudantes del Papa, que hablaron bajo condición de mantener el anonimato, dijeron que Benedicto XVI ha estado usando un bastón en privado desde hace aproximadamente dos meses porque le hace sentir mayor seguridad, no por algún problema médico.
Al igual que en Cuba, la visita a México traerá a muchos habitantes remembranzas de los viajes significativos que realizó Juan Pablo II.
El antecesor de Benedicto fue recibido de forma apoteósica en sus cinco visitas a México, cuyos fieles lo consideran hoy prácticamente uno de los santos patronos de la nación. En contraste, no había grandes muestras de entusiasmo ante la llegada del nuevo Papa, más austero y menos carismático a poco de su visita a Guanajuato, un estado conservador situado en el centro de México.
En el emplazamiento más católico de la nación —según las estadísticas oficiales— los lugares para acoger a centenares de miles de peregrinos estaban virtualmente vacíos. Además, el tránsito rodado no parecía mayor que el ordinario.
El presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, Carlos Aguiar, cree que los fieles comenzarán a llegar el viernes.
El nuncio apostólico, Christopher Pierre, consideró que la visita permitirá al pueblo mexicano, reconocido por tener una cercanía con su antecesor Juan Pablo II, «descubrir al papa» Benedicto XVI y «su capacidad de comunicación, su capacidad de hablar profundamente, sencillamente».
El mensaje de Benedicto representaría además un alivio para muchos fieles angustiados por la violencia de las drogas en el país.
«Existe una inmensa paz que necesitamos en México debido a la inseguridad», dijo Marcela Argüello, un ama de casa de 26 años que piensa sumarse a la multitud que jalonará la ruta de la caravana papal en la ciudad de León.
México ha sido traumatizado por los miles de decesos atribuidos a la violencia del narcotráfico, y aunque Guanajuato está lejos de las principales rutas de la droga, la sombra de ese conflicto cubre todo el país.
«Sí, se habla también de violencia, no hay que esconderlo, pero les puedo decir como representante del Santo Padre… (que) hay mucho más en México que la violencia», afirmó el nuncio Pierre.
Papa va a Guanajuato, bastión católico
Benedicto XVI se convertirá hoy en el primer Papa que pisará Guanajuato, un estado protagonista de la gesta independentista mexicana y cargado de misticismo pues sobre sus tierras se escribió, en buena medida, la historia del catolicismo del país en el siglo pasado.
Ubicado en el centro de México, Guanajato también es el estado más católico de México al punto que su marco legal recoge algunos de los más férreos principios de la iglesia, como la prohibición del aborto y la protección de la vida desde la concepción.
«Guanajuato está que ni mandado a hacer (para la visita papal): es un estado muy conservador, ligado con la religión, muy católico», dijo a The Associated Press Lilian Briseño, directora de la Escuela de Ciencias Sociales y Humanidades del Tecnológico de Monterrey.
Para la Conferencia del Episcopado Mexicano, sin embargo, la visita de Benedicto XVI al lugar obedece, en primer lugar, a razones más prosaicas que simbólicas: la avanzada edad y estado de salud del Papa.
«La principal razón por la que se hace en Guanajuato es que la salud del Santo Padre exige un lugar que no tenga tanta altura sobre el nivel del mar, como la tiene ciudad de México», dijo a la AP monseñor Víctor René Rodríguez, secretario general de esa conferencia.
León, la ciudad a la que llegará el Pontífice el 23 de marzo y en la que pasará tres noches antes de partir a Cuba, tiene una altitud de unos 1.800 metros sobre el nivel del mar, mientras que la capital mexicana está a 2.240 metros.
El antecesor de Benedicto XVI, Juan Pablo II, visitó a México en cinco ocasiones, incluida la capital, pero nunca estuvo en Guanajuato.
«Para proponerle a la Santa Sede el lugar, pensamos en una región del país donde antes no haya estado el Santo Padre», agregó monseñor Rodríguez.
Para Elio Masferrer, presidente de la Asociación Latinoamericana para el Estudio de las Religiones, es posible que la iglesia Católica haya pensado que en Guanajuato «van a poder controlar el panorama y que no van a tener manifestaciones de repudio al Papa», dado su carácter conservador.
Monseñor Rodríguez también destacó que la visita tiene un «sentido simbólico», a nivel patriótico y católico, pues en la memoria colectiva de los mexicanos está grabado que la lucha por la independencia de España inició allí en 1810 cuando el cura Miguel Hidalgo convocó al pueblo a alzarse en armas cargando un estandarte de la Virgen de Guadalupe.
Esta Virgen es la versión mexicana y morena de la Virgen María y que se le apareció en 1531 a Juan Diego, a quien Juan Pablo II canonizó en su último viaje a México en 2002 y lo convirtió en el primer santo indígena de las Américas.
Para las autoridades eclesiales el simbolismo también radica y se remonta a la primera mitad del siglo XX, cuando los fieles católicos se unieron a un movimiento que, según la iglesia, constituyó un ejemplo de una de las más grandes luchas por la defensa de la libertad religiosa.
Entre 1926 y 1929, en el país se libró la llamada Guerra Cristera: los católicos se levantaron en armas y enfrentaron a las fuerzas de un gobierno federal que impuso restricciones a su iglesia al prohibir las misas en público y las vestimentas sacerdotales. Las principales confrontaciones ocurrieron en la zona del centro del país conocida como «El Bajío», a la que pertenece Guanajuato.
Miles de personas murieron y al paso de las décadas varios de los católicos que participaron en la cruenta guerra fueron considerados mártires. El Papa Juan Pablo II canonizó en 2000 a 25 de ellos.
«(Guanajuato tiene) un sentido simbólico, puesto que al no estar (el Papa) en la Basílica de Guadalupe, que es el principal templo representativo de la identidad católica mexicana, en el bajío tenemos el monumento Cristo Rey en el cerro del Cubilete que expresa una identidad del pueblo mexicano que tiene toda una historia en relación con el testimonio de fe, de quienes lucharon por las libertades religiosas en su momento», dijo Monseñor Rodríguez.
La Basílica de Guadalupe, conocida popularmente como «La Villa», se encuentra en la ciudad de México y es considerada uno de los principales santuarios en Latinoamérica, donde cada año más de 12 millones de fieles acuden a honrar a la Virgen de Guadalupe.
Con unas leyes restrictivas en materia de aborto, Guanajuato estuvo en los últimos años en el centro de las críticas al encarcelar a siete mujeres, que fueron condenadas a 29 años de cárcel por abortar.
Luego de un intenso debate nacional, las mujeres fueron liberadas en 2010 tras aprobarse una reforma legal que les redujo la sentencia y les permitió salir de prisión.
Guanajuato es uno de los estados que contempla menos excepciones para no castigar el aborto: sólo cuando se trate de una violación o cuando sea por «imprudencia» de la madre; una cláusula general abierta a la interpretación.
Entre las mujeres liberadas en 2010 estaba, por ejemplo, Ana Rosa Padrón, quien relató a la prensa local que dos años atrás tuvo un aborto espontáneo pero fue obligada por las autoridades a firmar una declaración en la que confesaba haber asesinado a su hijo.
En términos porcentuales, el 93,8% de los habitantes de Guanajuato son católicos. El estado es seguido muy de cerca por Zacatecas, al norte, con 93,5%.
Pero si bien México es el país de habla hispana con el mayor número de católicos en el mundo, al interior hay estados donde las realidades distan de parecerse a la de Guanajuato y, por consiguiente, de lo que esperaría la iglesia Católica como un lugar ideal de visita del Pontífice.
En la capital del país, donde gobierna la izquierda por ejemplo, las autoridades reformaron las leyes con el fin de permitir el aborto durante las primeras 12 semanas de gestación y avalaron el matrimonio entre personas del mismo sexo, circunstancias que han enojado a la iglesia.
En México, además, hay estados donde se ha visto una importante caída del catolicismo ante la presencia cada vez mayor de iglesias protestantes y evangélicas como sucede en Chiapas, al sureste del país con un 58% de católicos, una de las tasas más bajas a nivel nacional, y dónde un 19,2% profesa alguna religión protestante o evangélica.