El papa Benedicto XVI advirtió hoy a España que se ha producido un «eclipse» de Dios en la sociedad actual y criticó la visión utilitarista de la educación que, según dijo, olvida la búsqueda de la verdad y favorece los abusos de la ciencia y el totalitarismo político.
«Se constata una especie de eclipse de Dios, una cierta amnesia; más aún, un verdadero rechazo del cristianismo», dijo el Papa durante el segundo día de su visita a este país. «Una negación del tesoro de la fe recibida con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza».
En su tercera visita a España el Pontífice hace hincapié en la prédica que revela la mayor preocupación de su pontificado: la pérdida de las raíces cristianas en Europa. No es de extrañar que España, una nación que fue bastión del catolicismo y paladín de la Contrarreforma que combatió los embates de la revolución protestante, sea el país que más ha visitado en sus seis años en el trono de Pedro.
Asimismo Benedicto se entrevistó en la Nunciatura con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, con quien abordó las relaciones bilaterales entre España y la Santa Sede, debilitadas en los últimos años tras las reformas impulsadas por el gobierno socialista para legalizar el matrimonio homosexual, agilizar el divorcio y facilitar el aborto.
Ambos dialogaron sobre la crisis económica en Europa y otros asuntos de la agenda internacional, como las revueltas en los países árabes.
Zapatero regaló al Papa un facsímil de la «Obra del Obispo Martínez Compañón sobre Trujillo del Perú en el siglo XVIII», mientras que el Pontífice correspondió con una estilográfica.
El Papa se dirigió a unas 2 mil jóvenes religiosas congregadas en el monasterio de El Escorial, a las afueras de Madrid, una imponente construcción renacentista del siglo XVI ordenada por el rey Felipe II, que actualmente sirve de panteón para los reyes de España y en la que también residen monjes de la orden de San Agustín.
Con alusiones similares a las del jueves exhortando a Europa a no perder su identidad cristiana, Benedicto XVI pidió a las religiosas consagradas que ejerciten la «radicalidad evangélica» para hacer frente a la «mediocridad y el relativismo».
«La radicalidad evangélica es estar arraigados, edificados en Cristo y firmes en la fe», señaló.
«Estamos a tope desde el primer día. Súper contentas y disfrutando», dijo Milagros Cabrera, una monja peruana de 40 años, que asistió al encuentro. «La Iglesia siempre ha estado perseguida. Lo importante es que se mantenga en pie».
El Papa llegó a El Escorial en papamóvil arropado por centenares de jóvenes católicos que asisten estos días a la Jornada Mundial de la Juventud. Después del encuentro con las religiosas, se dirigió unos mil 500 miembros de la comunidad universitaria, entre profesores y alumnos.
Benedicto recordó sus años como joven profesor de teología en la Universidad de Bonn, en Alemania, tras la Segunda Guerra Mundial. Y pidió a docentes y estudiantes que recuperen la pasión de una universidad genuina, que busquen el camino hacia la verdad», que, afirmó, es el camino de la «inteligencia, del amor, de la razón y de la fe».
El Pontífice criticó el modelo de educación «utilitarista», que se dedica exclusivamente a formar profesionales competentes y eficaces que satisfagan la demanda laboral en cada preciso momento.
«Sabemos que cuando la utilidad y el pragmatismo inmediato se rigen como criterio principal, las pérdidas pueden ser dramáticas», señaló. «Desde los abusos de una ciencia sin límites, más allá de ella misma, hasta el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior al mero cálculo del poder».
Antes de viajar a El Escorial, el Papa visitó al rey Juan Carlos y a la familia real en el palacio de la Zarzuela. En un ambiente cordial, el monarca regaló a Benedicto un facsímil de las cantigas del rey Alfonso X el Sabio, compuestas en el siglo XIII, mientras que el Papa correspondió con un mosaico de la Plaza de España de Roma.
En otro de los actos del día, doce afortunados peregrinos pudieron almorzar con el Papa, incluyendo a Sylvie Kambau, de 29 años y natural de la República Democrática del Congo.
«La comida fue magnífica», señaló Kambau. «Es una persona muy agradable. Nos ha escuchado y ha sido un momento fantástico».
El segundo día de la visita del Papa también se vio salpicado por incidentes entre la policía y opositores al viaje del pontífice, que protestan por el gasto que supone en tiempos de crisis económica como los que vive España.
Tras la manifestación de laicos del miércoles, a la que asistieron 5.000 personas, un grupo menor de unas 200 personas volvió a concentrarse el jueves por la noche en la céntrica Puerta del Sol, muy cerca de donde los peregrinos asistían al primer acto presidido por Benedicto.
Los agentes antidisturbios utilizaron la fuerza para disolver la protesta. El enfrentamiento se saldó con cuatro heridos leves y sin detenidos.
Más tarde, tendrá lugar uno de los principales actos de la Jornada Mundial de la Juventud, a la que asisten miles de jóvenes católicos de todo el mundo.
Se trata de un vía crucis por el centro de Madrid, en el que las 14 estaciones estarán representadas por algunas de las imágenes más importantes de la Semana Santa española traídas por sus cofradías titulares desde distintas regiones.
Entre otros pasos venidos a Madrid se encuentra el conocido Cristo de la Buena Muerte, la Santa Cena —una talla del siglos XVIII del imaginero español Francisco Salzillo— y la Virgen de Regla de Sevilla, del siglo XVII.
Sandalias, reggaeton y confesiones
Las sandalias de la Madre Teresa, un sacerdote que baila al compás del reggaeton y la recitación de los pecados en el Parque del Retiro de Madrid son la chispa que da vida a la «Feria de las vocaciones», una de las actividades paralelas a la visita del papa Benedicto XVI a España.
La carpa de adoración de la orden fundada por la santa de Calcuta muestra algunas de sus pertenencias, como un par de sandalias. Los Lectionautas presentan a un sacerdote panameño que se mueve al ritmo caribeño para dar música pegadiza a la fe. Y dos centenares de confesionarios blancos con estructura aerodinámica permiten que los feligreses ventilen sus pecados al aire libre en olor de santidad.
Pero el colorido de toda esa amalgama de impresiones visuales y manifestaciones de piedad estimulada por organizaciones católicas tiene un objetivo: estimular la vocación religiosa en Europa y particularmente en España.
Centenares de miles de jóvenes de 193 países se han dado cita estos días en España para recibir al pontífice. Un escenario ideal para buscar nuevos religiosos.
En el madrileño Parque del Retiro, las juventudes católicas aprovechan para curiosear por esta feria. Se trata de un paseo formado por 68 quioscos, cada uno de ellos ocupado por una orden religiosa con el propósito de darse a conocer a los peregrinos que se aproximan.
«Es una labor informativa, donde se hallan todos reunidos para que las personas puedan acercarse fácilmente y conocer su obra», dijo Arancha Bolívar, miembro del grupo de voluntarios que se encarga de orientar a los visitantes.
En el país ibérico hay más de 61.000 personas, entre hombres y mujeres, consagradas a la vida religiosa católica. Pero los tiempos han cambiado mucho en España, uno de los países de mayor tradición católica del mundo.
Apenas 160 sacerdotes se ordenaron el año pasado y en los seminarios, la media de estudiantes es de 15 alumnos.
De las organizaciones reunidas en el Retiro para intentar revertir estas cifras, llaman la atención los Misioneros y Misioneras de la caridad, de la familia espiritual fundada por la Beata Teresa de Calcuta.
La orden cuenta en Madrid con una carpa de adoración en otro sector del parque, donde los fieles hacen continuamente cola para orar, además de una exposición de fotos, escritos y pertenencias a Teresa de Calcuta, como un par de sandalias.
«Esta es una manera concreta de compartir con los jóvenes el mensaje de la Beata Teresa», dijo el hermano Alejandro Martínez, cubano de 30 años residente en Roma. «Es muy hermoso que ellos vengan a informarse y conocer más sobre sus pensamientos en un marco como el de la Jornada Mundial de la Juventud, con todos los valores del cristianismo y jóvenes de distintos países aquí reunidos».
Aunque, en principio, se trata únicamente de casetas informativas, Martínez admitió que una de las ideas es «captar nuevos adeptos».
«Los interesados pueden contactar con nosotros vía Internet, o también dejar sus datos», relató.
Algunas organizaciones, entre las que se pueden encontrar nombres como Cristianos sin Fronteras, la Legión de María u Opus Christi Salvatoris Mundi, se muestran más activas que otras en el esfuerzo reclutador.
Pero ninguna reúne el ritmo caribeño de los Lectionautas y Fray Richard, originario de Panamá. Mientras Johann Alvarez, colombiano de Barranquilla de 33 años y comunicador social, reparte camisetas de la organización, que se define como «educativa», el sacerdote mueve las caderas, alza las manos y libera la garganta al son del pegadizo regatón que escupen los altavoces, no precisamente faltos de decibelios.
«Todos hemos ganado un concurso en nuestros países para venir acá y difundir este método de estudio basado en la fe. Toda Latinoamérica está representada», gritó Alvarez, mientras decenas de peregrinos seguían a su espalda el compás de Fray Richard.
Otra de las imágenes del habitualmente tranquilo Retiro son los confesionarios. Un auténtico «océano» por la combinación de su impresionante número, unos 200 alineados en dos filas de 100, así como por la curiosa forma de su moderna estructura: entre una tabla de surf y una vela de barco.
«Me gusta su estilo, se nota que la Iglesia está al tono con los tiempos de hoy», comentó Cristina Haselden, cocinera madrileña de 37 años, al abandonar la zona de confesión. «Vine a confesarme aquí en lugar de mi parroquia habitual porque creo que es un buen ejemplo para estos jóvenes».
Motivaciones no parecen faltar. Los voluntarios señalaron que el ritmo de visitas es constante para recibir el sacramento del perdón en varios idiomas antes de asistir a los actos presididos por el Papa. Los confesionarios, que protegen del sol a los sacerdotes inscritos previamente para confesar, exhiben en un costado los idiomas disponibles en cada caseta.
Incluso se ha concedido un permiso especial sólo para estos días de la Jornada. Y los sacerdotes pueden perdonar la excomunión a mujeres que haya abortado y se arrepientan sinceramente.