El armamento pesado que compran violentas pandillas con fondos provenientes de extorsiones, secuestros y venta de drogas, causa preocupación entre las autoridades de Centroamérica, que han redoblado esfuerzos para combatirlas.
«Las pandillas o maras en la región están comprando armas en el mercado negro con fondos que en forma ilícita hacen de las extorsiones, secuestros, de la venta de droga y de la colaboración con los carteles», declaró el director del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP), í“scar Bonilla.
En virtud de los casos detectados, el Centro Antipandillas Transnacional, instalado en San Salvador, ha «redoblado» esfuerzos con las policías de los países del istmo por evitar el trasiego de armas por puntos ciegos de las fronteras.
«A nivel regional hay preocupación, porque se observa un incremento de la violencia, y al igual que en El Salvador, las pandillas se han nutrido de más armamento industrial», enfatizó Bonilla.
La evidencia de que las pandillas habían adquirido armamento pesado la obtuvo la policía en El Salvador, al decomisar en setiembre un lote de armas que contenía cuatro fusiles de asalto: dos AK-47, un M-16 y un G-3; además de un cohete antitanque LAW (light antitank weapon).
Los cinco pandilleros que transportaban las armas con el fin de atacar el centro penal de máxima seguridad en Zacatecoluca, en el centro del país, fueron detenidos.
En el asesinato de seis personas perpetrado la última semana en áreas rurales de Quezaltepeque y Nejapa, a unos 30 km de la capital, los pandilleros utilizaron fusiles de grueso calibre y uniformes de la Policía, según las autoridades.
En Centroamérica, según informes del CNSP, circulan en el mercado negro al menos un millón de armas.
Según el director del CNSP, en Centroamérica «las pandillas salieron del Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras), y ya operan en Nicaragua y Costa Rica, donde se estarían elevando los niveles de violencia».
Bonilla comentó que «la efectividad de la institucionalidad de justicia penal y la mayor coordinación regional han metido presión a las pandillas que ahora se trasladan de un lugar a otro».
Para contener las maras, Estados Unidos comenzó a hacer los desembolsos de los primeros fondos de la Iniciativa Mérida, que para el presente año fiscal contempla unos 80 millones de dólares para Centroamérica, República Dominicana y Haití.
Un estudio elaborado por expertos para el CNSP determinó en 2008 que los costos económicos de la violencia en Centroamérica en 2006 alcanzaron 6.506 millones de dólares, equivalente al 7,7% del PIB de la región.
Para protegerse, en 2006 empresas y familias invirtieron 1.238 millones de dólares en alambradas de púas, cerraduras especiales, candados, puertas, reforzamiento del enrejado en ventanas, construcción de muros y mallas electrificadas.
En México y Centroamérica, principalmente en Guatemala, El Salvador y Honduras, operan entre 90 mil y 100 mil pandilleros, la mayoría jóvenes marginados, muchos de ellos deportados desde Estados Unidos, según estimaciones oficiales.
í“scar Bonilla,
CNSP
í“scar Bonilla,
CNSP
El embajador de Estados Unidos en Guatemala, James Derham, dijo que Guatemala podría recibir entre 10 y 20 millones de dólares como parte de la Iniciativa Mérida que Washington impulsa para combatir el narcotráfico.
«Los detalles finales no han sido determinados todavía, pero creería que entre la ayuda bilateral directa y los programas regionales, Guatemala recibiría entre 10 millones y 20 millones de dólares de los fondos de la Iniciativa de Mérida para Centro América para este año», afirmó el diplomático.
El plan Mérida fue promulgado el lunes como ley por el presidente estadounidense, George W. Bush, el cual contempla 1.600 millones de dólares en ayuda en tres años para la lucha antidrogas en México, Centroamérica y el Caribe.
Según las primeras proyecciones, México recibirá en el primer año 400 millones de dólares y 65 millones se dividirán entre Nicaragua, Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Belice, Panamá, República Dominicana y Haití.