Casi dos docenas de miembros de una pandilla hispana fueron arrestados en Kansas esta semana cuando un jurado federal de instrucción los acusó de acosar a inmigrantes en situación irregular que temen recurrir a la Policía debido a su estatus inmigratorio.
Desde hace tiempo, las autoridades federales vigilan la zona de Dodge City, que se ha convertido en un centro del narcotráfico en el Medio Oeste debido a su ubicación remota y fácil acceso a ciudades como Denver, Kansas City y Oklahoma City. Dicen que las pandillas han florecido debido a que la Policía carece de recursos y de agentes que hablen español, y los pandilleros se ocultan fácilmente entre la población hispanoparlante.
El fiscal federal Barry Grissom dijo que todos menos uno de los 23 miembros detenidos de la pandilla Norteños son ciudadanos estadounidenses de primera o segunda generación. Sus víctimas son inmigrantes vulnerables que difícilmente pedirán protección a la Policía, y usan la violencia y las amenazas para crear un clima de miedo, defender el territorio de la pandilla y promover sus actividades de narcotráfico.
«La acusación alega que miembros de los Norteños hostigan a inmigrantes guatemaltecos que trabajan en las empacadoras de carne de Dodge City», dijo Grissom. «Los Norteños saben que los trabajadores guatemaltecos no usan los bancos y evitan el contacto con agentes de la ley. Son de estatura menor y difícilmente andan armados».
En las últimas décadas ha habido un ingreso considerable de hispanos en la región debido a que han encontrado empleo en las empacadoras de carne. De acuerdo con un informe de la DEA, los narcotraficantes y las pandillas han también llegado a la zona, que se ha vuelto un centro del contrabando de drogas por la situación remota del lugar y el fácil acceso a lugares como Denver, Kansas City y Oklahoma City.
Los cargos de homicidio responden a los hechos del 8 de junio de 2009, cuando Israel Peralta fue muerto a tiros mientras se encontraba con amigos frente a un estacionamiento de camiones con remolque, dijo Grissom.
Los pandilleros están implicados en seis cargos por usar armas para robar a inmigrantes guatemaltecos en sus propias casas.
«Estos traficantes mexicanos operan sus redes de tráfico al integrarse con habitantes locales y evitar la vigilancia policial», según el reporte. «Aunado a este problema, los policías locales carecen a menudo de la capacidad de comunicarse fácilmente en español y de los recursos necesarios para penetrar esas organizaciones traficantes».