No cabe duda que el guatemalteco tiene una cualidad y un defecto dentro del futbol: ser un apasionado «así el rancho se esté cayendo» y ser un ingenuo por creer aún en las «patas del gallo» y ser fieles hasta la muerte en aquellas causas que están más perdidas que la Llorona.
En mis cuarenta de ser aficionado y en algunos casos «fanático» del más popular de los deportes, únicamente dos de nuestras selecciones: la que ganó el NORCECA con un golazo de «Escopeta» Recinos y la que nos representó en los Juegos Olímpicos, nos han brindado satisfacciones reales.
Es cierto que antaño tuvimos grandes jugadores individuales y aun en fecha reciente tenemos al «Pin» Plata y a í“scar «el Conejo» Sánchez, pero es cierto que una sola golondrina no hace verano y que un entrenador, con todos los títulos que ostente, tampoco.
Viene esto a colación porque para más nuestros vecinos El Salvador y Honduras, al menos, ya han estado en un Mundial, en tanto nosotros, los chapines, ni siquiera nos acercamos. Estados Unidos nos lo demostró abundantemente anoche.
Pero el meollo de este comentario, independientemente del ejemplo que he puesto, es que durante muchos años, al «comercializarse» el futbol, que antes era de alma, corazón y… huevos, ahora existen jugadores y entrenadores que tienen salarios de diputados, ministros y otros funcionarios por el estilo, aunque, lamentablemente, ambos especímenes no sirvan, ni funcionen.
Quisiera saber cuántos MILLONES HEMOS GASTADO EN EL FUTBOL EN LOS íšLTIMOS 20 Aí‘OS sin obtener nada a cambio, lo cual lo hace aparecer como la mayoría de gobiernos que hemos tenido. Esos millones debían de invertirse en deportes federados y en ligas menores para preparar, desde los 12 o menos años, a las estrellas del mañana. Mientras el futbol nada en pisto, hay atletas, nadadores y otros elementos de las ramas deportivas que han hecho brillar a Guatemala y que tienen que viajar con una mano atrás y otra adelante, en tanto hay dirigentes deportivos e incluso diputados que viajan de gratis con el pisto que dentro del presupuesto se le otorga a la Confederación y al Comité Olímpico.
Si no se va a ayudar a otras ramas del deporte o a crear escuelas para enseñar a las futuras estrellas como se hace en Alemania por ejemplo, entonces ese pisto que vaya para educación, salud y seguridad que es lo que con urgencia necesitamos los guatemaltecos y no que nos den pan y circo que solo es una cosa banal y momentánea.
Debemos poner los pies sobre la tierra. Abramos los ojos y comprendamos si mientras desde temprana edad no se empieza a preparar a nuestros verdaderos deportistas y ayudar a aquellos que ya le han dado prestigio al país, sin tanta plata y sin tanta bulla, jamás podremos descollar a nivel mundial. Ya son muchas las decepciones internacionales del futbol como para seguir cayendo de pendejos. Urge estructurar un plan integral para salir avantes. Si no, repito, que los milloncitos esos se los den a quienes lo necesitan, pero no para que se los robe el Gobierno, sino para invertirlos adecuadamente.
OTROS CASOS. Hablando de otros casos distintos solo me pregunto ¿se recuperará el dinero hueviado por el Congreso? y ¿Delia Bak ya devolvió REALMENTE el pisto. ¿Cómo la ven disdiay?…