«Tras el discurso de Netanyahu, parece claro que estamos ante un gobierno israelí que en realidad rechaza una solución de dos Estados, el cese de la colonización y la reanudación de las negociaciones en el punto en el que se habían detenido» a finales de 2008, afirmó a la AFP el negociador palestino Saeb Erakat.
«La pregunta ahora es la siguiente: ¿qué harán Estados Unidos y el Cuarteto», añadió, al referirse al grupo de mediadores internacionales (Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y la ONU) que abogan por una resolución del conflicto basada en la creación de un Estado palestino junto a Israel.
Según él, la dirección palestina se puso en contacto «desde el mismo domingo por la noche» con la administración estadounidense y los países europeos y árabes «para explicar que Netanyahu no ha hecho más que emitir cinco «no»».
«Ha dicho no a una solución con dos Estados, no al congelamiento de la colonización, no a la visión del presidente Barack Obama para un nuevo Oriente Medio, no a la reanudación de las negociaciones en el punto en el que se habían dejado y no a la Iniciativa de paz árabe» al proponer una normalización con Israel a cambio de su retirada de los territorios ocupados, estimó.
Sometido a fuertes presiones internacionales, sobre todo de Washington, Netanyahu, que dirige un gabinete de derechas, aceptó en su discurso el principio de un Estado palestino pero impuso una serie de condiciones draconianas.
Exigió, entre otros, la desmilitarización de este Estado y el reconocimiento por parte de la dirección palestina de Israel como Estado del pueblo judío.
También excluyó la congelación de la colonización judía, el regreso de los refugiados palestinos forzados al éxodo durante la creación de Israel en 1948, o una retirada de la parte árabe ocupada de Jerusalén.
El presidente Obama aplaudió el discurso como un «importante paso adelante» y la presidencia checa de la Unión Europea se felicitó por «un paso en la buena dirección».
«Felicitarse por su referencia a un Estado palestino no quiere decir que la administración estadounidense o el mundo acepte el resto de lo que ha dicho», comentó Yasser Abed Rabbo, cercano colaborador del presidente palestino Mahmud Abas, en la radio oficial.
«Habló de un Estado desmilitarizado pero también lo ha despojado de todos sus atributos de soberanía, transformándolo en un protectorado formado por cantones aislados», añadió.
«Netanyahu desafía al mundo. La comunidad internacional debe responder con presiones destinadas a aislar la política de Netanyahu y a obligar a Israel a someterse al proceso de paz», añadió.
El presidente egipcio, Hosni Mubarak, consideró por su parte que pedir a los palestinos que reconozcan el carácter judío del Estado de Israel «arruinaba las posibilidades de paz».
Para Hafez Al-Barghouthi, redactor en jefe de Al-Hayad Al-Jadida, el diario de la Autoridad Palestina, el primer ministro israelí «le ha escupido a la cara a aquellos que apostaban por que la varita mágica de Obama fuera a engullir las colonias y obligar a Netanyahu a aceptar una solución con dos Estados».
Abdelmajid Soweilem, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Al-Quds, estima que las primeras reacciones estadounidenses y europeas son «extremadamente frustrantes para los palestinos».
«Pienso que la postura israelí real será desenmascarada muy rápidamente», añadió.
Considera que una reanudación de las negociaciones con las condiciones de Netanyahu es «extremadamente poco probable» y estima que la dirección palestina debe construir «un frente internacional contra el gobierno israelí, que debe ser aislado y sancionado».
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, insistió hoy que una de sus condiciones para la creación de un Estado palestino es que no esté militarizado, ya que esto significaría una amenaza para Israel.
«Así como ellos esperan que nosotros reconozcamos a un estado palestino, ellos deben reconocer al estado judío. Y por supuesto, el país palestino no puede amenazar al país judío, y por eso debe ser no militarizado», dijo Netanyahu a NBC News.
«Pienso que esas son las cosas que pueden despejar el camino para una futura paz», afirmó.
El primer ministro israelí defendió así su pedido de que este eventual país palestino no tenga control sobre su propio espacio aéreo ni derecho a realizar pactos militares, y que proporcione a Israel garantías de seguridad.
Sus comentarios ocurren al día siguiente de un discurso en el que por primera vez aceptó la creación de un Estado palestino, aunque con una serie de condiciones que según los palestinos interfieren con los esfuerzos por rescatar el proceso de paz.