Palestinos con pocas expectativas


Palestinos esperan para pasar un punto de chequeo israelí­  en Beit Eiba, en la ocupada West Bank.   FOTO LA HORA:   AFP JAAFAR ASHTIYEH

«Netanyahu, Livni y Barak dicen que quieren la paz, pero todos mienten», afirma Abú Ahmed, un policí­a de Gaza.


í‰sta es la opinión que prevalece entre los palestinos en la franja de Gaza ante las elecciones legislativas de Israel.

Sentado en un sucio café, con el Kalashnikov sobre las rodillas, Ahmed, que no quiere dar su verdadero nombre, comparte con tres colegas un plato de humus, el tradicional paté de garbanzos, antes de ocupar su puesto de una calle de Gaza donde se siente el intenso frí­o de la mañana.

«Todos quieren la guerra. Todas sus declaraciones son sólo maniobras polí­ticas para llegar al poder», afirma Ahmed, vestido con el uniforme azul de la policí­a de este territorio palestino controlado por los islamistas de Hamas.

«Si quieren enfrentamiento, estamos listos. No tenemos miedo», musita otro policí­a, sin levantar la cabeza del plato.

Los israelí­es votaban hoy en elecciones legislativas, tres semanas después de la ofensiva israelí­ en la franja de Gaza, que parece favorecer el voto para los conservadores.

Los comicios estaban marcados por el avance de la ultraderecha y un ajustado duelo entre el ex primer ministro Benjamin Netanyahu, lí­der el opositor Likud (derecha) y la canciller Tzipi Livni, cabeza de lista del Kadima (centro-derecha) en el poder.

Para los palestinos de la franja, que se recuperan de una guerra de 22 dí­as que dejó más de 1.300 muertos y devastó el territorio, Gaza es la primera ví­ctima de la demagogia electoral de los candidatos israelí­es.

«En lí­nea general, estas elecciones discurren sobre la sangre de los palestinos y con la seguridad de Israel como único interés», afirmó el portavoz de Hamas, Fawzi Barhu, en una entrevista concendida a una de las radios locales de Gaza, que difunden en bloque programas especiales sobre las elecciones israelí­es.

«Sea quien sea el vencedor de las elecciones, no hará nada, ni de cerca de ni de lejos, para resolver el conflicto», considera Abú Ibrahim, de 47 años, vendedor de especias en el mercado de Firas, donde los primeros clientes circulan entre las paradas de fruta y verdura.

«Los judí­os no quieren la paz. Hace 60 años que nos lo demuestran», afirma. «La solución está aquí­ entre nosotros, entre el gobierno de Hamas y el de Ramala», agrega en referencia a la división entre Hamas y la Autoridad Palestina.

Uno de sus vecinos, Jaled Al Ghul, asiente con la cabeza. «Los judí­os tienen un único objetivo: combatir el islam», afirma.

«Nuestra única solución es un gobierno de unión nacional que permita abrir los pasos fronterizos y levantar el asedio», insiste Ibrahim.

«Todos los candidatos son lo mismo. A los que quieren traer la paz los matan, miren sino a Isaac Rabin», ex primer ministro israelí­ asesinado en 1995 por un extremista judí­o, afirma Ashraf Komi, de 40 años.

En un comentario polí­tico sobre las elecciones israelí­es publicado en su página web, Hamas afirma que «todos los partidos sionistas se han lanzado en una carrera desenfrenada, en la que cada uno quiere demostrar que es el más sanguinario, el más extremista y el más represivo con los palestinos» para ganar los comicios.