Por primera vez desde que comenzó la «guerra contra el terrorismo» liderada por Estados Unidos, Pakistán acusó hoy a las fuerzas internacionales desplegadas en Afganistán de haber violado su soberanía, al atacar un pueblo del noroeste y matar a 20 personas, entre éstas mujeres y niños.
En los últimos meses, Islamabad protestó en reiteradas ocasiones por disparos desde el vecino Afganistán de misiles de las tropas estadounidenses o de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) contra talibanes o milicianos de Al Qaeda, presentes en las zonas tribales fronterizas del noroeste.
Hoy Pakistán acusó directamente a las fuerzas internacionales -probablemente de Estados Unidos- de haber dirigido un ataque «directo» contra territorio paquistaní con helicópteros de combate y tropas en tierra.
Solamente las fuerzas estadounidenses operan del otro lado de la frontera en esta zona y cuentan con ese tipo de aparatos.
Este día, antes del amanecer, cuando los habitantes de Masanika, un pueblo fronterizo, terminaban su última comida antes de empezar el ayundo diario en este principio del Ramadán, cuatro helicópteros de combate aparecieron en el cielo desde Afganistán, según el relato de un responsable del gobierno local y de altos responsables de los servicios de seguridad.
A partir de ahí, las versiones difieren: según los servicios de seguridad, los helicópteros habrían disparado directamente contra una vivienda; pero un responsable del gobierno del distrito tribal de Waziristán del Sur, Mowaz Jan, sostuvo que de los helicópteros desembarcaron soldados que disparaban contra los vecinos mientras requisaban las casas.
Al menos 20 «civiles inocentes» murieron, entre éstos mujeres y niños, según un comunicado del gobernador de la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP), Owais Ahmed Ghani, que representa al gobierno paquistaní.
Aunque todas las fuentes afirman que el ataque fue llevado a cabo por tropas internacionales desplegadas en Afganistán, difieren sobre su pertenencia: Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF), dependiente de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), o coalición internacional dirigida por Estados Unidos.
Un alto responsable militar paquistaní aseguró a la AFP que el ataque fue una respuesta a disparos de cohetes contra una base internacional en Afganistán, procedentes de una vivienda de Masanika.
Portavoces de ambas fuerzas internacionales que luchan en Afganistán contra los insurgentes talibanes aseguraron a la AFP en Kabul que no estaban al tanto de una operación en territorio paquistaní. En Estados Unidos, el comando central del ejército estadounidense hizo el mismo comentario.
«No detuvieron a nadie y la vivienda (blanco del ataque) pertenecía a un hombre de un tribu local, Nazar Jan», aseguró a la AFP un alto responsable del gobierno local que pidió el anonimato, asegurando que las tropas en tierra allanaron la vivienda.
«Fue una agresión directa contra la soberanía de Pakistán y el pueblo de Pakistán tiene derecho a esperar que las Fuerzas Armadas paquistaníes respondan a esos ataques», declaró el gobiernador Ghani.
En los últimos meses, aviones espía sin piloto (dron) intensificaron los disparos contra las zonas tribales en las que, según Estados Unidos, los talibanes afganos y los milicianos de Al Qaida reconstituyeron sus fuerzas gracias al apoyo de los talibanes paquistaníes.
Pero el operativo del miércoles, de confirmarse, podría envenenar las relaciones con Estados Unidos, que reprocha a Pakistán no hacer bastante para eliminar la amenaza de los talibanes y de Al Qaida en esas zonas.
Pakistán, que perdió un millar de soldados en las zonas tribales desde 2002, está pagando caro su apoyo a la «guerra contra el terrorismo», pues unas 1.200 personas murieron en poco más de un año en todo el país en atentados suicidas perpetrados por talibanes cercanos a Al Qaida.
El gobierno paquistaní criticó hoy como «contraproducente» el ataque llevado a cabo por fuerzas internacionales en su frontera con Afganistán, que mató a unas 20 personas.
«Este tipo de acciones son contraproducentes y ciertamente no ayudan a nuestros esfuerzos conjuntos para luchar contra el terrorismo», dijo la cancillería en una declaración.
«Por el contrario, dañan las raíces mismas de la cooperación y pueden encender el odio y la violencia que estamos intentado extinguir», añadió.