Pakistán por fin votó


Unos simpatizantes de la Liga Paquistaní­ Musulmana, al anunciarse un resultado preliminar que favorece a su partido, durante las elecciones de hoy en Pakistán.

Más de 80 millones de paquistaní­es votaron hoy en unas elecciones legislativas y provinciales cruciales para la única potencia nuclear del mundo musulmán, confrontada a una crisis polí­tica y a una serie de atentados que en las últimas horas dejaron 14 muertos.


«Sean cuales sean los ganadores de las elecciones, como presidente de Pakistán trabajaré con ellos de manera totalmente armónica», dijo el presidente Pervez Musharraf antes del cierre de las oficinas de voto, a las seis de la mañana (hora de Guatemala).

No se sabrá probablemente hasta mañana si el ganador será la Liga Musulmana de Pakistán (PML-Q) que apoya al jefe de Estado o una de las formaciones de la oposición: el Partido del Pueblo Paquistaní­ (PPP) de la ex primera ministra Benazir Bhutto -asesinada en diciembre- y la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PLM-N), del ex primer ministro Nawaz Sharif.

«La votación terminó. Se llevó a cabo en orden y pací­ficamente en la mayorí­a de las regiones», declaró el secretario general de la comisión electoral Kanwar Dilshad.

La jornada pudo desarrollarse pese a diversos episodios de violencia que dejaron 14 muertos y un centenar de heridos.

Seis personas murieron en tiroteos entre grupos polí­ticos rivales en la provincia de Pendjab y dos en la provincia meriodonal de Sid (cuya capital es Karachi); otra muerte fue señalada en Karak (noroeste).

Anoche, desconocidos abrieron fuego contra el automóvil de un candidato del partido de Sharif en Lahore (este), Asif Ashraf, que murió en el ataque junto a otras cuatro personas, informó el jefe de la policí­a local, Malik Iqbal.

En Sialkot, al norte de Lahore, un empleado del partido de Sharif fue asesinado hoy frente a la oficina de voto, informó el vicepresidente de la formación, Javed Hashmi.

En las zonas tribales fronterizas con Afganistán, infestadas de insurgentes fundamentalistas afines a los talibanes y a la red Al-Qaeda, desconocidos lanzaron una bomba contra un colegio electoral en el que unas 300 personas hací­an cola para votar, pero nadie resultó herido.

«Tengo miedo de todos estos atentados, pero estoy segura de que Alá me protegerá, así­ como a todos los electores», dijo Saime Zahoor, un ama de casa que votaba en Peshawar (noroeste).

La comunidad internacional observa de cerca la evolución polí­tica de Pakistán, una República Islámica de 160 millones de habitantes dotada de armas nucleares.

Estados Unidos considera que los fundamentalistas amenazan a un paí­s esencial para la estabilidad de la región y que los talibanes y Al-Qaeda reconstituyeron sus fuerzas en las zonas tribales del noroeste, fronterizas con Afganistán.

En esa región, la campaña electoral se cerró el sábado con un baño de sangre, cuando 47 personas murieron en un atentado suicida, el más sangriento de la ola de violencia que sacude al paí­s desde principios de año, durante un mitin del PPP de Bhutto.

El asesinato de Benazir Bhutto, en un atentado suicida el 27 de diciembre, provocó el aplazamiento de los comicios, inicialmente convocados para el 8 de enero.

Desde entonces el PPP está dirigido por su viudo, Asif Ali Zardari, que denunció por adelantado «elecciones manipuladas» y prometió convocar manifestaciones masivas si hay evidencia de fraude.

Sin embargo, no excluyó la posibilidad de formar un «gobierno de consenso nacional» con Musharraf.

Este último se juega su futuro polí­tico. Si la oposición, aparentemente reactivada tras la muerte de Bhutto, se hace con dos tercios del Parlamento, Musharraf podrí­a ser destituido.

También Sharif, derrocado por Musharraf en un golpe de Estado en 1999, advirtió que en caso de fraude «la situación se volverí­a caótica y conducirí­a a una especia de anarquí­a».

Medio millón de miembros de las fuerzas de seguridad fueron desplegados para garantizar la seguridad en los 64 mil colegios electorales.

Los terroristas islamistas convirtieron 2007 en el año más sangriento de la historia de Pakistán, con más de 800 muertos. Y 150 paquistaní­es murieron desde principios de este año.

«La votación terminó. Se llevó a cabo en orden y pací­ficamente en la mayorí­a de las regiones.»

Kanwar Dilshad

secretario general de la comisión electoral