El calentamiento climático agrandará la brecha entre países pobres y ricos, al amenazar de hambre a cientos de millones de personas suplementarias, advirtió este martes el Banco Mundial (BM), que llamó a las naciones ricas a asumir sus responsabilidades.
En su informe anual, el BM pide a los países ricos que «se pongan al frente de la lucha contra el calentamiento adoptando unos objetivos muy estrictos» durante una conferencia crucial sobre el cambio climático en diciembre en Copenhague.
La comunidad internacional deben consensuar un acuerdo que sustituya al Protocolo de Kioto, por el que los países desarrollados –excepto Estados Unidos– se comprometieron a reducir su emisión de gases de efecto invernadero.
Esas emisiones, sobre todo las de dióxido de carbono, son las principales responsables del calentamiento, que ya ha hecho subir 0,8 grados el termómetro global desde el inicio de la era industrial.
Mientras los países ricos, los emergentes como China e India y los desarrollados están todavía muy lejos de un acuerdo sobre cómo se va a financiar la lucha contra el calentamiento, el Banco Mundial opina que el mundo industrializado occidental no puede eludir sus responsabilidades.
Los países con rentas altas, responsables del 64% de los gases de efecto invernadero desde 1850, soportarán solo el 20% de las consecuencias, mientras que los países en vías de desarrollo, causantes del 2% de las emisiones, pagarán el 80% de los costos, según el informe.
El BM cifra en 475.000 millones de dólares las necesidades de los países desarrollados para enfrentarse al calentamiento climático de aquí a 2030, pero de momento sólo está disponible el 5% de esa cantidad.
Un aumento de 2 grados en la temperatura de aquí a final de siglo –el objetivo más razonable que exigiría ya una revolución en los modos de producción– pondría a «entre 100 y 400 millones de personas más en riesgo de hambre, y entre 1.000 y 2.000 millones podrían no encontrar suficiente agua para satisfacer sus necesidades».
Esto «podría provocar una descenso permanente del 4 al 5% del consumo anual por persona en ífrica y el sur de Asia», según el informe, que concluye que «el cambio climático va a agrandar la brecha entre países ricos y pobres.
Para apoyar su tesis, la institución especialista en la ayuda a los países pobres lanzó su informe no en su sede de Washington, sino en Nairobi, capital de un país, Kenia, que sufre una sequía permanente.
La multiplicación de episodios extremos –sequía, inundaciones, huracanes– golpeará más duramente a los países pobres, más expuestos por la deforestación masiva, el suministro insuficiente de agua y una economía más dependiente del clima.
Ahora bien, menos de un 1% de la riqueza producida cada año bastaría para pasar de aquí a 2100 a un economía totalmente desvinculada de su dependencia de las energías fósiles (petróleo, carbón…) emisoras de dióxido de carbono.
«Cuando redactamos este texto, recibimos e-mails internos que decían: «esto no es un informe del Banco Mundial, es ciencia ficción». Pero no podemos decir que es imposible, sólo que no lo hemos probado nunca», defiende la autora principal del informe, Marianne Fay.
El ministro de Medioambiente de Kenia, John Michuki, se basó en este texto para pedir un esfuerzo financiero importante a los países ricos en Copenhague, en el marco «de un acuerdo que aplique el principio de quien contamina paga».