Paí­ses emergentes en pie de igualdad


El presidente brasileño Lula Da Silva saluda al salir del Palacio Elí­seo, donde se reunió con Nicolas Sarkozy, su homónimo francés. Sarkozy afirmó que ambos comparten el mismo punto de vista en lo referente a un nuevo orden económico mundial

AFP PHOTO / GERARD CERLES» title=»El presidente brasileño Lula Da Silva saluda al salir del Palacio Elí­seo, donde se reunió con Nicolas Sarkozy, su homónimo francés. Sarkozy afirmó que ambos comparten el mismo punto de vista en lo referente a un nuevo orden económico mundial

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<p>Aunque el éxito del plan adoptado el jueves en Londres para revivir la economí­a mundial aún está por comprobarse, un legado de esta cumbre del G20 fue que los paí­ses ricos trabajaron «en iguales términos» con paí­ses emergentes como China, Brasil, México y Argentina.</p>
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En una conversación con reporteros y luego con la BBC, pocas horas después del cierre de la cumbre, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, destacó el hecho de que los paí­ses ricos fueron «humildes» y trabajaron en «iguales términos» con los emergentes para encontrar soluciones a la crisis.

«Es la primera reunión en la que participé en la cual los paí­ses desarrollados estuvieron en igualdad de condiciones con los paí­ses en desarrollo», declaró Lula en una rueda de prensa en la embajada brasileña.

«Ha sido hoy un momento muy importante en la historia del mundo», aseguró, después de que los dirigentes del G20 adoptaran un plan sin precedentes que inyecta un billón de dólares a la economí­a mundial y regula los paraí­sos fiscales, imponiendo también lí­mites a los pagos a los banqueros.

En entrevista luego con la BBC, el mandatario brasileño fue incluso más optimista, refiriéndose no sólo a un «nuevo orden económico» sino también a un «nuevo escenario polí­tico», en el que los paí­ses de América Latina estarí­an también jugando un papel importante.

Así­ como en Londres se comprobó la nueva importancia de Brasil, que trajo, con México y Argentina, la voz de América Latina a la cumbre, la histórica cita puso en evidencia el nuevo peso de China en los foros económicos internacionales.

El presidente chino Hu Jintao obtuvo satisfacción en sus reiterados llamados a reformar las instancias del sistema económico internacional, entre ellas el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), que hasta ahora han estado dominado por el grupo de los siete paí­ses industrializados (G7).

Los lí­deres del G20 se comprometieron a emprender reformas en el sistema financiero internacional «para reflejar los cambios de la economí­a mundial» y para que las «economí­as emergentes y en desarrollo, entre ellas las más pobres, tengan más voz y representación», afirma la declaración final de la cumbre.

El director gerente del FMI y el presidente del BM serán designados en adelante por sus méritos y ya no por el acuerdo tácito que atribuí­a la jefatura del primero a un europeo y la del segundo a un estadounidense, prometió el G20.

Por su parte, China se comprometió a contribuir hasta 40.000 millones de dólares a las finanzas del FMI, que verá sus recursos triplicados, a 750.000 millones de dólares, según el acuerdo del G20.

Según expertos, esta contribución de Pekí­n será acompañada de un aumento de los derechos de voto de China en el seno del FMI.

En la entrevista con la BBC, Lula dejó claro su esperanza de que este nuevo orden económico mundial equivaldrá a «un nuevo orden polí­tico mundial», en el que regiones en desarrollo tendrán, por ejemplo, un sitio permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

«Lo que nosotros queremos es que Africa esté representado en el Consejo de Seguridad, lo mismo que América Latina. No hay otra manera: tenemos que democratizar» las instancias internacionales, concluyó Lula, quien fue calificado durante la Cumbre como «el polí­tico más popular de la Tierra» por el presidente Barack Obama, la otra estrella indiscutible de la reunión.

La cumbre también sirvió para medir la estatura internacional de Lula.

La televisión brasileña captó un diálogo entre el presidente estadounidense Barack Obama y el primer ministro de Australia Kevin Rudd, en el cual, según la transcripción de la prensa brasileña, Obama dijo a Rydd que Lula es «el polí­tico más popular de la Tierra», y luego añadió «me encanta este tipo».