La sociedad guatemalteca es ampliamente diversa y en un espacio relativamente pequeño conviven los pueblos xincas, ladinos, garífunas y alrededor de 23 grupos étnicos mayas.
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Estos grupos humanos con principios y valores, cosmovisión, tradiciones y costumbres con procedimientos propios que definen una forma de vida que los distingue, es este valor que nos permite la facultad de ser un país pluricultural y diverso.
Guatemala es un país de enorme riqueza cultural, entendiendo la cultura como el sistema de creencias, valores, costumbres y construcción intelectual trasmitida de generación en generación a través del aprendizaje.
Los pueblos como unidades culturales que habitan en Guatemala tienen derecho a la paz, autodeterminación y desarrollo sostenible.
A raíz de los Acuerdos de Paz, especialmente el Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, la situación de los pueblos indígenas varió sustancialmente y se constató algo evidente, aunque no reconocido por todos y es el hecho de que Guatemala es un país plurilingí¼e, multiétnico y pluricultural.
ESTADíSTICAS
Los datos estadísticos del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que alrededor del 51 por ciento de la población son mujeres y más de la mitad son indígenas, cabe mencionar que la mayoría de ellos están dentro de los números de pobres en Guatemala.
Los indígenas constituyen el 58 por ciento de los pobres, más de tres cuartas partes de la población indígena viven en la pobreza, en comparación con el 41 por ciento de la población ladino-mestiza.
POBREZA
El país posee una tasa de pobreza alarmante y se encuentra entre las más agudas de Latinoamérica. De acuerdo con los análisis realizados por el Banco Mundial, más de la mitad de los guatemaltecos viven en condiciones de pobreza y alrededor del 16 por ciento sufre de extrema pobreza.
RACISMO
La discriminación en Guatemala permite que la mayoría de los sectores de esta población no logren el desarrollo por completo, aun siendo los pobladores indígenas en su mayoría trabajadores campesinos y responsables del cultivo de los alimentos que sostienen al país.
El racismo, en sus diversas expresiones prácticas, funciona como uno de los principales mecanismos de opresión, explotación y sobre todo como la mejor justificación de un sistema de dominación y mantenimiento; este sistema funcionó perfectamente en los procesos de conquista y colonización, como lo señala Franz Fanon en su libro Sociología de una Revolución: «constituye el mejor argumento para justificar una invasión o el sometimiento de unos pueblos por otros».
Los datos de las encuestas de los niveles de pobreza del INE, denotan la falta de fortalecimiento que tienen los pueblos indígenas y el poco compromiso del Gobierno para implementar mejoras y proyectos que generen mejores condiciones de vida para los miles de indígenas en nuestro país.