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Un decálogo ecléctico
Para este escribiente, no hay mayor preocupación que el destino de la humanidad. Sobre todo, ante la acelerada desestructuración de la naturaleza y ante la burda dislocación de la sociedad. ¡Qué poca responsabilidad tenemos para con aquellos que vienen atrás de nosotros! Aunque esos otros sean nuestros hijos, nuestros nietos?
