Un bebé sobrevivió a un incendio que acabó con la vida de nueve personas en un inmueble en Alemania, después de que sus padres lo lanzaran por la ventana y los servicios de rescate consiguieran atraparlo al vuelo.

El incendio, cuyo origen podría ser criminal según el testimonio de dos niñas, acabó con la vida de cuatro adultos, entre ellos una mujer embarazada, y cinco menores.
Los habitantes del inmueble, situado en la localidad de Ludwigshafen (suroeste de Alemania) eran mayoritariamente turcos.
El edificio tenía una escalera de madera. La huida era imposible, y ante la llegada del humo y las llamas, los padres del bebé, cuya edad no fue precisada, se asomaron a la ventana, desesperados.
Una foto muestra el rostro desencajado del padre que, con los brazos aún abiertos, acaba de lanzar a su bebé al vacío. Más abajo lo esperaban la policía y los bomberos, con lonas de salvamento. Uno de ellos consiguió atraparlo.
Otras 70 personas también tuvieron que saltar para salvarse. Más de 500 personas acudieron para socorrerlos, además de la policía y los bomberos, que ya estaban movilizados en las calles de la localidad alemana a causa del desfile de carnaval.
«Las imágenes son horrorosas y se quedarán grabadas en nuestra memoria», dijo la alcaldesa de la ciudad, Eva Lohse, que acudió al lugar de los hechos.
«Algunas de las escenas fueron tan terribles que varios de nuestros hombres no quieren salir de nuevo en misión», afirmó el presidente de la policía, Wolfgang Fromm.
Una niña de 3 años, Melda, consiguió escapar con vida, aunque gravemente intoxicada, porque se refugió detrás de un sofá, en un rincón del salón de su casa.
Las autoridades de Ludwigshafen anularon las festividades de carnaval.
La policía criminal alemana investiga el origen del incendio, y en particular el testimonio de dos niñas que declararon a la prensa turca que vieron a un hombre que hablaba alemán, con papeles y un encendedor, en la entrada del edificio, el día del siniestro.