Da toda la impresión de que lo que dijo el presidente Pérez en su informe anual dista mucho de lo que realmente hacen él y sus ministros, en este caso valga el nombre de Jorge Villavicencio, ministro de Salud Pública y su segundo, Marco Vinicio Arévalo, viceministro.
Una vez más UNAERC y Fundación de Amor, instituciones cooperantes, están en serios problemas y las autoridades del Ministerio de Salud pública no atienden las necesidades de la población de pacientes renales. En abril de 2012 esta columna denunció: “de qué manera el ministro de Salud Pública, Ludwig Ovalle, y la Sra. Sandra Torres, esposa del presidente de la República de Guatemala, Álvaro Colom, hostigaron al gerente de la Unidad nacional de atención al enfermo renal crónico, UNAERC, Werner Renato Beltethón, para que dimitiera por no acatar órdenes directas del Ministro, debido a que el Ing. Beltethón sabía que las órdenes eran anómalas y con altos intereses personales para el Ministro, algunos empresarios farmacéuticos y la Sra. de Colom, en detrimento de la ciudadanía guatemalteca.”
Finalizó el artículo así: “Pero a partir de este caso podemos imaginar cuán podrido está el aparato gubernamental de Guatemala. ¿Qué o quién puede garantizar a los guatemaltecos que las cosas no seguirán igual o peor contra los ciudadanos, si ya estamos viendo algunas de las viejas mañas en los nuevos gobernantes?”
La Fundación de Amor y UNAERC han incidido directa y profundamente en el ahorro de los recursos del Estado. En estas instituciones se respira honestidad y transparencia en su administración. Atienden a más pacientes con servicios de óptima calidad y sostienen un costo de Q370.00 por procedimiento durante los últimos diez años, contra Q750.00 por el mismo servicio que ofrecen en promedio los contratos publicados en Guatecompras. En Guatemala se diagnostican diez nuevos pacientes sin recursos diarios, los cuales se suman a los miles, sin recursos, que ya hay en tratamiento permanente.
Sin embargo, las autoridades del Ministerio de Salud Pública se resisten a autorizar la firma del convenio de cooperación para la prestación de servicios entre la Fundación de Amor y la UNAERC. Parece que, al igual que el gobierno anterior, que hizo mucho daño a estas instituciones, el gobierno de Otto Pérez también tiene intereses en meter las uñas en este campo. Las cifras que se mueven en este tema son macroscópicas y así también se suman predadores para sacar raja de lo que puedan. Por esas razones hay quienes quieren hacer matatuza y ver de cuánto se pueden apoderar.
Hay algo específico que emana pestilencia. Douglas Guerrero, expresidente del consejo de administración, exrepresentante legal y exgerente general de la UNAERC, impuesto ilegalmente y a la fuerza en todas esas posiciones por la señora Sandra de Colom, fue ahora contratado como asesor de Jorge Villavicencio, ministro de Salud Pública. Douglas Guerrero logró enquistarse, en este gobierno, directamente en el Ministerio como asesor y sus intenciones son las mismas. ¿Qué hay detrás? ¿Por qué la guerra contra instituciones sanas y límpidas? Satanás está suelto.
¿Qué pasó presidente Otto Pérez? Hay masacres de todo tipo y, en este campo, si se niega esa asistencia a los pacientes renales el problema tomará niveles internacionales de pronóstico reservado. ¿Gobierna usted para beneficiar a los guatemaltecos o para los malos guatemaltecos, presidente Pérez?