La lucidez es el principio esencial en los poemas de Otto-Raúl González. En ellos se encuentran metáforas transparentes con originalidad. Es un hombre de natural inteligencia quien se expresa a través de un lenguaje profundo. De espíritu democrático aún lucha por una vida donde prevalezca el respeto a los seres humanos. Recibió el pasado 7 de mayo la investidura de Doctor Honoris Causa, de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
En la amplia obra literaria de Otto-Raúl Raúl el lector se identifica con la forma, el contenido, la imagen, profundidad y humor del poeta. Estos factores se localizan en su texto Diez colores nuevos (1980): Enirio, la piel de los duraznos de los húmedos huertos de San Juan Sacatepéquez; Orjuz, dirigido a las muchachas con ojos de tango; Anab, casi el gris del desconsuelo, de las azucenas pisoteadas; Anadrio, el color de la alegría y de la buena suerte; lo nunca tocado es el tamiz de Dunia; la brillantez del silencio es Gaorin; de donde emana la ternura es Yemalor; «el color de la primera letra obtenida con indócil mano en el roto cuaderno de la escuela» corresponde a Vainumio; el tamiz de las enredaderas que escalan los muros ubica a Luang; y Aíf, la otra cara de la luna y el color del libro sin leer. En ellos se recrea el esplendor del arcoiris y la posibilidad de continuar creando la uniformidad y lo multiforme de los diferentes tamices. La recreación multicolor ya no permanecerá invisible pues Otto-Raúl descubrió el misterio de los colores de la naturaleza. La investidura a Otto-Raúl por parte del Consejo Superior Universitario, agrega un nuevo color a su poesía.
Otto-Raúl nunca ha recurrido a la retórica. Es un intelectual proveniente de la generación guatemalteca del 40. De esa etapa es su poema Voz y voto del geranio ?ritmo agradable y ceñida métrica?, publicado inicialmente en la revista del grupo Acento. Sus integrantes compartieron con Otto-Raúl política y literatura, la particularidad de los romances y la gran aventura de trasladar leyendas populares. Ahí estuvieron escritores como Carlos Illescas, Enrique Juárez Toledo, Raúl Leyva y Tito Monterroso, entre otros. Juntos impulsaron la revolución de octubre de 1944.
En su libro Exploración de Guatemala, Huberto Alvarado destaca dos obras importantes de esa generación: El Canciller Cadejo, de Manuel Galich y Voz y voto del geranio con el cual ?afirmó Alvarado?, se reinició en Guatemala la poesía de tendencia social y «(?) es un hermoso poema donde el poeta canta, en forma atrevida para la época, al geranio como un símbolo proletario». Cuando Huberto Alvarado se encontraba exiliado en Ecuador publicó la antología Guatemala tu nombre inmortal de poetas latinoamericanos. Otto-Raúl participa con el poema Resistencia del pueblo (1956).
«El geranio ?señaló León Aguilera? es una bandera de fe en un hombre libre». Es importante destacar esta expresión pues ubica a Otto-Raúl como un ser humano lleno de esperanza y, por lo mismo, vinculado al proceso democrático de Guatemala. Este hecho lo obligó a vivir en México donde el exilio no fue nostalgia ni ademanes de desencanto; por el contrario, le permitió estar presente en su país al expresarse con su pensamiento de protesta.
Otto-Raúl es guatemalteco desde 1921. Obtuvo los títulos de abogado en la Universidad de San Carlos de Guatemala y de Lengua y Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México. «Soy poeta y tengo 86 años» dijo el pasado siete de mayo en el Museo Universitario al recibir del rector Estuardo Gálvez la investidura de Doctor Honoris Causa. Un justo homenaje a un poeta inteligente, honesto, sin actitudes pontifícales. Sus aportes literarios han coadyuvado en la elaboración de la cultura guatemalteca.
Poemas de Otto-Raúl publicados por la prensa mexicana tienen especial significado: Un héroe del pueblo (1970) se refiere a la muerte de Marco Antonio Yon Sosa, «el que del sol ?escribe el poeta? llegará a estar tan cerca», destacando su participación en la guerrilla guatemalteca y su vinculación con sectores campesinos de Izabal. Vengo de Xibalbá (1980) es poesía de denuncia. Su nombre está vinculado con el infierno y se relaciona con la situación violenta de Guatemala en la década de los ochenta. La temática del canto de Otto-Raúl es solidaria con el movimiento sindical y popular guatemalteco. También es anhelo de paz. Pasión y muerte de Alaide Foppa (1980) es el sentimiento de Otto-Raúl por una mujer de gran sensibilidad humana. «Secuestrar a Alaide ?dijo? es como estrangular a una alondra».
La dimensión poética de Otto-Raúl se encuentra presente en la cotidianidad guatemalteca. Dentro del género narrativo escribió El magnicida (1987), novela premiada y De brujos y chamanes (1980). En este texto Otto-Raúl se encuentra en constante lucha con la página pues son relatos cuya esencia es la brevedad. Es posible encontrar en este texto una influencia de su amigo Tito Monterroso.
Otto-Raúl tiene la vitalidad y espíritu amistoso de guatemaltecos y guatemaltecas. Camina sin prejuicios con la presencia cultural de su identidad por las páginas de libros y periódicos donde escribe poemas de rebeldía, amor y esperanza. En Otto-Raúl González encontramos a un poeta de océanos relampagueantes (continúa).