Otros que no entienden de operaciones financieras


Oscar-Clemente-Marroquin

Ayer los damnificados por la estafa del Banco de Comercio, al cumplirse cinco años desde que perdieron sus ahorros y sin que la justicia se ponga en marcha, fueron tanto a la Procuradurí­a de Derechos Humanos como al Ministerio Público para demandar atención a su caso. Y saldrán los socios del banco diciendo que se trata de gente que no entiende del manejo de las operaciones financieras y que, si los persiguen, es porque los fiscales no tienen noción de lo que es manejar un banco y que no hay estafa desde ningún punto de vista. Al menos ese es el argumento que usan los socios de Bancafé International para explicar que no debieran estar presos sino, en todo caso, sometidos a proceso por la ví­a civil porque, según ellos, no hubo estafa sino complejas y difí­ciles de entender maniobras de altas finanzas.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

 


No hace falta, sin embargo, ser genio para saber que hueveo es hueveo y que lo que hicieron unos y otros fue estafar a gente que puso confianza en bancos que se presentaban como entidades serias y dispuestas a cuidar de los ahorros de los clientes. El colmo es que ahora no faltan los que acusan de avorazados a los estafados, porque dicen que perdieron su dinero porque buscaron tasas de interés más altas que las del mercado y que al hacerlo sabí­an que eran operaciones riesgosas. Ni en el Banco del Café ni en el Banco de Comercio le dijeron a nadie que eran operaciones sin garantí­a y que estaban jugando ruleta rusa. Simple y sencillamente les atraí­an, como a cualquier cliente, con la oferta de intereses altos que es lo que mucha gente busca con los ahorros de toda su vida.
 
 Los dos casos no son totalmente aislados porque se sabe de un “prestigioso” abogado que es el cerebro de ambas operaciones y su nombre ni siquiera se menciona. Existe un mismo patrón en cuanto al engaño y la estafa que se cometió en contra de los clientes de esos bancos, personas que no fueron a una casa de bolsa ni a una financiera no regulada, ni tampoco metieron su dinero en una de esas pirámides que todaví­a funcionan por allí­, sino que hicieron lo que hace cualquiera con dos dedos de frente, es decir, buscaron un banco con socios más o menos prestigiosos que les garantizara que el dinero estarí­a a buen recaudo. Cuando uno ya no puede confiar en los banqueros sí­ que está jodida la cosa, y eso es lo que provocaron los que embaucaron a la gente que puso su plata en manos de los dueños de Bancafé International y del Banco de Comercio.
 
 El colmo es que se indignen porque se habla de una estafa, como si no fuera más que evidente que hubo un hueveo que castigó a mucha gente que perdió todos sus ahorros. Yo he contado varias veces la historia de don Belisario Garcí­a, un plomero que trabajaba dí­a y noche, fines de semana incluidos, para juntar dinero y que colocó sus ahorros en lugar seguro, según él, al depositarlo en un banco. El pobre hombre no sale de su depresión y no ha podido volver a trabajar luego de haberse quedado en la calle como consecuencia de esa “operación de altas finanzas” de las que no entiende ni el Ministerio Público, ni los fiscales ni, mucho menos, los clientes que fueron burlados. Operaciones que controlan y manejan nuestros genios de los bancos que iban viento en popa, según ellos, y que las autoridades “precipitadamente” intervinieron. Realmente las intervenciones fueron tardí­as, y lo prueba que el dinero se esfumó. Pero como vivimos en el paí­s donde los patos le tiran a las escopetas, ahora resulta que todos somos una bola de ignorantes que vemos hueveo donde lo que habí­a eran puras altas finanzas.