Con cada inicio de año siempre viene un nuevo 14 de enero, un día importante para nuestra República porque marca el vencimiento de los períodos constitucionales para el Ejecutivo y el Legislativo. Y es importante no sólo cada cuatro años cuando toma posesión un nuevo Presidente o inicia una nueva legislatura, es importante todos los años porque fija el momento en que cambia la Junta Directiva del Congreso y también el momento en que el Presidente debe rendir cuentas sobre el trabajo realizado durante su anterior año de gobierno.
El 14 de enero supone una especie año nuevo institucional, que es utilizado por los gobernantes como un borrón y cuenta nueva. Ese día tratan de dejar atrás todo lo que les ha causado imagen negativa, tratando de llevar con ellos lo que ha sido bien visto por la ciudadanía. Ese día o en los días previos y posteriores es cuando en el Ejecutivo se realizan la mayoría de cambios, muchos de ellos bajo el pretexto de mejorar el rendimiento del gobierno, aunque muchos sabemos que lo que más abunda son decisiones políticas y no técnicas.
En el Congreso de la República es en donde más se vive ese año nuevo, pues cada 14 de enero trae consigo el ya mencionado cambio de Junta Directiva y con ella, los cambios en las presidencias de comisiones de trabajo y un nuevo balance en las fuerzas de los bloques representados. Este año no es la excepción, a merced de otros bloques, el bloque Lider que inició con 14 diputados llegará a tener más de cuarenta con solo un año de iniciada la actual legislatura.
Todos estos cambios pueden generar diversos resultados al país, desde algunos positivos hasta los más negativos que se nos pueda ocurrir. Seguramente habrá nuevas negociaciones que podrían hacer que la agenda legislativa avance, siempre dentro de los intereses que negocien, pero con la posibilidad de que se toquen temas de interés para el país, o por el contrario que el Congreso se estanque nuevamente y con él nuestra Guatemala.
No me cansaré de decir que pase lo que pase, los ciudadanos debemos estar atentos y buscar las formas de involucrarnos lo más posible en los niveles de participación que tengamos a nuestro alcance. Somos nosotros quienes finalmente le entregamos el poder a quienes nos gobiernan y es en estos días como el 14 de enero y en otros momentos coyunturales cuando debemos tener nuestros sentidos puestos en lo que suceda alrededor de nuestro gobierno. Sólo atendiendo conscientemente a lo positivo o negativo que pase es que cada cuatro años podremos tomar mejores decisiones votando a favor de quienes hayan hecho bien su trabajo y dejando fuera a quienes no.
La República se construye todos los días, somos nosotros quienes la construimos y son nuestros representantes a quienes les delegamos algunas funciones muy importantes. En este año nuevo institucional debemos seguir vigilantes, promoviendo que quienes nos gobiernan no dejen en el tintero temas tan importantes como la transparencia y la modernización del Estado. Son muchas iniciativas las que giran en torno a estos temas, pero he de mencionar algunas que ya había listado en diciembre como son las reformas a la Ley Orgánica del Presupuesto y a la de la Contraloría General de Cuentas, así como a la Ley Orgánica del Legislativo y a la Ley Electoral y de Partidos Políticos.
Si ya nos dispusimos como personas a iniciar bien nuestro año nuevo civil, hagámoslo también en el institucional, teniendo como principal propósito poner de nuestra parte para construir una Guatemala mejor.