Todo indica que en nuestro país existe una «procuraduría» para aumentar la impunidad; que todo el andamiaje de la administración de justicia está a favor de los políticos delincuentes o que habiendo quebrantado tanto los valores y principios, poco nos importa ya el qué dirán. A todos consta que en las propias narices de las autoridades se fugó Manolito y que no pasó una semana sin que se pusiera las de Villadiego el otro ex diputado Loaiza y ¿cuántos más en períodos anteriores se han ido como Pedro por su casa, sin que la justicia pudiera aplicárseles?
Vaya usted estimado lector a presentar una queja porque determinado producto o servicio es una calamidad, que lo atienden como oír llover; vaya a exigirle al Procurador de los Derechos Huamnos que por «humanidad» evite que los choferes de las camionetas dejen de matar gente, porque ni bien es poniendo el pie en el primer peldaño pegan el arrancón, que lo hacen llevar testigos y papeles que a la postre de nada sirven o, vaya un jovencito a poner su denuncia al MP porque un marero lo acaba de asaltar, que primero llega a la tercera edad que logre recuperar lo perdido.
¿Exagero?, ¿esto es alaraca? O ¿es la pura verdad de lo que ocurre a diario en nuestro país? Usted, mejor que nadie, también tendrá la mejor respuesta, pero ninguno podrá discutir que don Manolito, Loaiza, los del Bancafé, los del Banco de Comercio y tantos personajes más, se pusieron las de hule y ¡aquí paz y después gloria! Por lo que aseguro que si se dejara en manos de las autoridades, procuradores de justicia, jueces y magistrados el Zoológico La Aurora, a estas alturas ni la Mocosita estuviera a buen recaudo, porque la impunidad, la desfachatez, el cinismo, como la irresponsabilidad son las que siguen imperando en Guatemala.
Como ciudadano de la calle, del lado en que no peque el Sol, creo tener el sobrado derecho de pedir, cortés, gentil y cordialmente al nuevo mandatario ingeniero ílvaro Colom una postura frontal y sincera de cuál será la manera que va a emplear en estos asuntos. Es cierto, Berger dijo una y mil veces que la justicia caería implacable sobre quienes la infringieran, sin embargo, ahí tenemos los paupérrimos resultados que mejor ni los pormenorizamos. Pero insisto con la seriedad y mesura conque, tanto Colom como Espada han demostrado, ¿no sería bueno que nos hablaran con sinceridad?. Para la comidilla politiquera, está bien decir que este gobierno será de los pobres, aunque siga creyendo que para hacer el mejor, hay que pensar en todos sin distinción de clase, posición, sexo, situación económica, raza o credo político. Pero ¿no es el momento oportuno para hablar a calzón quitado hacia dónde va nuestra justicia?